Actualizado: 20/11/2018
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Un tanatorio que no da más de sí

Un tanatorio que no da más de sí

Vía: Autora: Cristina González / Ideal.es

«Es la cruda realidad. Necesitamos más salas para que los familiares puedan velar a los fallecidos porque ahora no tenemos sitio suficiente. Tienen que guardarse en las cámaras y a veces hasta en los pasillos». La dura escena la describe María Francés, concejala del Ayuntamiento de Granada y consejera delegada de la empresa mixta Emucesa, que gestiona el cementerio de la capital granadina de San José y de la que es socio mayoritario, al 51%, el Consistorio granadino. «Imagina que llegas y tienes que esperar hasta que se quede una sala libre, que tu familiar ha fallecido a las once de la mañana y te dicen que vengas a las cinco de la tarde porque no hay espacio. Es un momento muy delicado», explica.

El camposanto cuenta actualmente con diez tanatosalas. Insuficientes, afirma María Francés, para atender una media de 13 defunciones diarias cuando sólo tienen capacidad para una decena. Sin ir más lejos, en los últimos días, se han registrado «bastantes» problemas con uno de esos llamados ‘picos’ en un tanatorio que no da más de sí y que lleva más de dos años pendiente de una ampliación que se ha convertido en otro más de los culebrones de la ciudad de la Alhambra. Y nunca mejor dicho, porque en este caso el monumento más visitado de España tiene en este asunto mucho que decir.

Enclavado en la Dehesa del Generalife, el cementerio forma parte del conjunto histórico, monumental y paisajístico de la Alhambra y por tanto de su plan especial de protección así que, sin su autorización, no puede mover ni un ladrillo. Y en esas están. Según recuerda la consejera delegada de la empresa Emucesa, hace dos años que presentó al patronato del conjunto monumental una propuesta para ampliar de diez a 16 tanatosalas el espacio actual, así como para acometer un edificio de oficinas. «La primera reunión fue en abril de 2013», subraya.

«Sin impacto visual»
«Se acometerían cuatro salas en un pasillo del que se cerraría la parte de atrás y donde están actualmente las oficinas, otras dos más», explica. En paralelo, se construiría «un inmueble de oficinas aprobado, pero que no se pudo hacer hace años por falta de liquidez». «No va a tener ningún impacto ambiental ni visual ni nada. La pretensión es integrar la infraestructura en el entorno sin distorsionar la imagen del recinto nazarí», valora María Francés sobre la autorización que debe dar la Alhambra y, llegado el caso, la Comisión de Cultura de la Junta de Andalucía.

No es un problema de nichos, según explica la concejala del Ayuntamiento granadino. Con una extensión de 110.000 metros cuadrados, cuenta con más 50.000 unidades de enterramiento. «Hemos hecho unos planos para que nos digan qué tenemos que poner, qué tenemos que quitar, de qué color tienen que ser los ladrillos… lo que sea. Pero necesitamos salas para que los familiares puedan velar a sus fallecidos», insiste la concejala, que cifra la inversión en tres millones de euros, cantidad que estaba prevista en el pliego de condiciones por el que se adjudicó el 49% de las acciones de Emucesa al socio privado. «Estamos encantados de seguir modificando la propuesta, si es necesario para poder llevar a cabo la inversión y, si es que no, pues que nos digan que no. Nuestra intención es únicamente dar el mejor servicio», añade.

En esa línea va el plazo que la propia consejera delegada de Emucesa puso sobre la mesa hace tan sólo unos días, que sonó a ultimátum en toda regla. El consejo de administración de la empresa acordó en su última reunión dar tres meses al Patronato de la Alhambra y el Generalife para que defina su postura sobre el proyecto de ampliación del tanatorio y así se lo hará llegar por escrito.

Si la respuesta es sí, miel sobre hojuelas. Conseguirían luz verde para poder obtener ese ansiado espacio. Si es no «buscaremos otra alternativa dentro de los edificios actuales», anota María Francés. «Me parecería mal, porque supondría tener que hacer en las oficinas dos salas y la primera capilla convertirla en oficinas», argumenta. De hecho no daría una solución completa, por tanto, a la demanda actual, sino que sería una especie de solución transitoria a una saturación que necesita un arreglo de mayor calado.

De momento, la Alhambra se ha pronunciado de manera breve sobre el asunto. A preguntas de los periodistas, durante la presentación de un acuerdo con el Puerto de Motril, el director del Patronato de la Alhambra, Reynaldo Fernández, quiso responder al guante que le lanzó el Ayuntamiento de Granada días antes y aseguró que existe «voluntad política de colaboración» e intención de facilitar al Consistorio granadino cualquier tema.

Eso sí, advirtió de que la protección patrimonial de la Alhambra conlleva restricciones a nuevas edificaciones. Reynaldo Fernández remarcó que el proyecto se estudiará a fondo y de la manera «más cariñosa» para conocer todas las posibilidades y tomar «pronto» una decisión, que dependerá de los estudios técnicos y de criterios patrimoniales.

De lo que no quiere ni oír hablar de momento la concejala y consejera delegada de Emucesa es de la construcción de un nuevo tanatorio. «Esa sería la ‘ultimísima’ opción. Ahora construye un nuevo cementerio, duplica costes, ponlo junto a unos vecinos…», reflexiona en voz alta. «Lo que estamos proponiendo ahora no es un capricho, es una necesidad», insiste la concejala.

Dos siglos de historia
El cementerio de San José, en la capital granadina, no es un camposanto cualquiera. Su inicio se data en el año 1805, por lo que está considerado el segundo más antiguo de España, según reza su página web. Por aquel entonces, el conocido como ‘Cementerio de las Barreras’, lo que hoy es el Patio Primero, se consolidó como cementerio general de la ciudad con 7.000 nichos. En 1844 y 1894, respectivamente, se realizaron sendas ampliaciones, elevándolos a 12.000. A lo largo de estos dos siglos se han realizado distintas actuaciones de mejora para adaptarlo a los tiempos, como fosas de tierra, edificios de nichos, columbarios y bóvedas de diferentes formas y alturas, panteones y tumbas, junto a espacios ajardinados.

Según plantea, su desarrollo actual y futuro se enmarca en tres ejes: preservación de los espacios histórico-artísticos para integrarlos en los circuitos turístico y culturales de la ciudad, mejora permanente en sus servicios (donde se enclavaría esa necesidad de más tanatosalas) y una paulatina transformación para adaptarse a las necesidades derivadas de la cremación.

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