Actualizado: 14/11/2018
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El Jardín del Ángel, el vivero secreto de Madrid sobre un viejo camposanto

El Jardín del Ángel, el vivero secreto de Madrid sobre un viejo camposanto

Vía: Autora: Belén Rodrigo

Durante años fue el cementerio de los artistas, entre ellos Lope de Vega, Ventura Rodríguez y Ramón de la Cruz. Uno de los episodios más conocidos de este camposanto fue el intento de exhumación del cuerpo de la Divina (la actriz María Ignacia Ibáñez) por su desesperado amante José Cadalso. No pudo sino desenterrar una mano porque la guardia se lo impidió y el rey Carlos III decidió prohibir todos los enterramientos circunscritos al centro de la ciudad. Estas desdichas inspiraron a Cadalso para escribir la novela Noches Lúgubres, donde narra su propia historia. Desmantelado el cementerio la familia Martín instaló en 1889 una de las primeras floristerías de la capital.

«A veces estoy haciendo los ramos y oigo las voces en la trastienda. Cuando voy paran», cuenta a ABC Sachenka, una de las dependientas. No es la única que piensa que debe haber algún fantasma de los que en su día estuvieron allí enterrados porque son muchos los clientes que pasan y preguntan por los muertos. Otros se quedan mirando el gran olivo recordando sus tardes de infancia. «Es una parte viva de Madrid, del Barrio de las Letras, todo lo que pasaba aquí se comentaba en el barrio y queremos que siga siendo así», añade la joven publicista que llegó por casualidad a esta floristería y está encantada por la creatividad inesperada de su trabajo. Curiosamente la ruda es una de las plantas que más venden, «que se utiliza para hacer hechizos».

De 1889 a 2010 fue la familia Martín la que estuvo al frente del negocio en un espacio que sigue siendo propiedad del Arzobispado. De 2010 a 2012 se ocupó del local Lola de Castro y Pilar Vigara y desde entonces es responsable del mismo Tito Álvarez de Eulate. Luis Martín fue su fundador, comenzó con un pequeño quiosco en el atrio de la iglesia de San Sebastián que daba a la calle Atocha y a base esfuerzo y trabajo lo convirtió en un local mayor.

Logró quedarse también con otro local que estaba en el otro atrio, en la confluencia dela calle delas Huertas con la plaza del Ángel, donde está ahora la tienda actual. El negocio fue ganando fama y por él pasaban personalidades de la época como Jacinto Benavente y Benito Pérez Galdós quien en el prólogo de su obra «Misericordia» menciona la floristería.

La familia Martín montó una segunda floristería, Flores María Luisa, en la calle Serrano, esquina con Alcalá. Un bombardeo en el mes de noviembre de 1936 en plena Guerra Civil alcanzó la iglesia de San Sebastián y la floristería. En siete meses construyeron una nueva tienda en el mismo local.

Con la salida de la familia Martín del negocio el local pasó a llamarse El Jardín del Ángel. En el centro del jardín se conserva el olivo con más de 150 años, procedente de Jaén, al igual que la fuente que ocupa el antiguo atrio de la iglesia. Abre todos los días y sigue siendo lugar de paso de muchos madrileños, «a veces únicamente vienen a saludar y a ver que todo sigue igual», reconoce Sachenka. Tienen clientes fijos, que cada una o dos semanas va a buscar su ramo de flores para adornar su casa, «vienen de todas las edades». Comentan que a muchos hombres que viven solos les gusta adornar la casa con plantas, «y las cuidan muy bien».

Los tiempos han cambiado pero las flores siguen siendo para muchos una forma de pedir perdón. Por la tienda pasan jóvenes que compran rosas a sus novias «cuando han hecho algo malo» e incluso en la tienda venden un vino llamado El novio perfecto que al combinarlo con el ramo «tiene un mayor efecto», explica Marifé, madre del actual dueño, que también se ocupa del negocio. Recuerdan que lo importante es que en esta tienda «todos los clientes salen muy contentos porque personalizamos los ramos».

Sachenka pide que «no se tenga miedo a las plantas, son seres vivos pero muy agradecidos que sobreviven con un poquito de cuidado». Hay muchos clientes que cuando se han olvidado un poco de sus plantas «nos las traen a nuestra UVI, se recuperan y luego se las llevan a casa».

Muchas de las flores las reciben de Holanda y otras del sur de España. Un tallo de margaritas cuesta dos euros y una docena de rosas 36 euros, y ambas son las flores que más salida tienen. La planta más cara a la venta es la kentia (60 euros) aunque el valor de las plantas «depende de sus dimensiones» y han llegado a vender bonsáis por 800 euros.

En verano tienen mucha salida los naranjos y los limoneros. Y las orquídeas son igualmente muy solicitadas en cualquier época del año. Ahora, de cara a la Navidad, los abetos y las flores de pascua. Por el espacio pasan muchos turistas, y por eso venden también regalos como collares, anillos o pulseras, «pero todo es artesanal».

Entre sus clientes tradicionales se encuentran los teatros de la zona, «que piden ramos en los estrenos» así como alguna institución. Con el deseo de seguir siendo parte viva del Barrio de las Letras, se organizan conciertos, exposiciones y charlas. Espíritus y fantasmas pueden o no estar allí pero lo que sí es cierto es que se respira misterio en el local. A pesar de todo, el ambiente invita a relajarse. Publicado en ABC

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