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Actualizado: 07/12/2022
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La gestión de la muerte virtual, una red para descansar en paz

La gestión de la muerte virtual, una red para descansar en paz

La gestión de la muerte virtual, una red para descansar en paz

Vía: Marta Ruiz (EFE)

Las redes sociales son cada vez más una extensión de la vida, un espejo retocado que también refleja la muerte y que puede convertirse en una telaraña administrativa que impida al difunto descansar en paz cuando los allegados quieren darle una vida eterna a golpe de actualizaciones.

En este siglo XXI en el que conviven una vida real y la virtual, esa que se alimenta de seguidores, crece según el número de ‘retuits’ y publicacMartiones y se llora con emoticonos, morirse no resulta tan sencillo.

En el difunto siglo XX, la muerte se representaba con duelos plañidos en velatorios caseros y lutos casi eternos y la pérdida de un familiar se lloraba y se afrontaba eliminando ese contacto de la agenda.

Ahora, esa vida que se acaba puede chocar con la otra, la virtual, la que se narra en directos por unas redes sociales que pueden dejarte helado al recordarte que es el cumpleaños de un ser querido que ya dejó de cumplir.

Esa otra vida también se hereda y tiene sus implicaciones legales, reguladas desde 2018 y después de la batalla por acceder a los mensajes de Facebook de los padres de una adolescente alemana que murió en circunstancias algo confusas.

“Fue un caso muy conocido y los padres lograron que la Corte Federal de Justicia alemana considerara que eran herederos de la cuenta de su hija, algo que se aplica con las cuentas de Facebook y las redes en general”, explica el investigador del Juan de la Cierva en el departamento de Derecho Civil de la Universidad de Granada José Antonio Castilla.

Gestionar y enterrar la huella digital resulta complejo aunque Facebook ofrece dos opciones: cerrar la cuenta del allegado muerto o convertirla en un espacio memorial, con publicaciones limitadas para proteger también la imagen de quien ya no puede cuidarse solo.

“Para hacerlo es necesario acreditar con documentos que eres allegado o familiar del dueño de ese perfil, aportar un certificado de defunción y ya gestionar fotos o vídeos, aunque lo mejor siempre es dejarlo todo organizado en vida”, detalla el experto en marketing, comunicación y redes Rayko Lorenzo.
Porque como con la vida real, la mejor forma de garantizarse un descanso eterno con la virtual es dejarlo todo atado y bien atado.

“En vida, uno puede dejar acordado en redes como Facebook o Instagram un contacto que se quede con tu perfil, pero también hay que usar otros mecanismos como impedir que te puedan etiquetar en fotos sin tu permiso o eliminar que se notifique que es tu cumpleaños o se publiquen tus recuerdos”, ha añadido.

Aunque cada red social tiene su particular política de luto hacia la eliminación de un perfil, una forma de evitar que la familia toquetee tus redes y las llene de esos “me gustas” que suplantan las flores de los camposantos tradicionales es hacer testamento digital.

“Puedes gestionar tu vida digital como un activo más, especialmente si se trata de un generador de contenidos que ha convertido sus perfiles o su web en una fuente de ingresos”, ha apuntado Lorenzo.

Porque el muerto puede tener un canal de Youtube que genere ingresos cada día, haber sido un “influencer” cotizado con mucho por cobrar o tener dinero digital, bienes virtuales con su traducción en euros y que ya se legan con documentos de voluntades anticipadas similares al testamento de toda la vida.
Y sobre la intimidad de la vida virtual tras la muerte, también hay sus excepciones.

“Aunque el difunto haya dejado en su testamento que impide a un hermano acceder a sus datos, se haría una excepción si la información puede resultar relevante para la gestión el patrimonio de terceras personas. Y ahí la ley daría acceso a los datos personales del fallecido por encima de su testamento digital”, ha añadido Castilla.

En ese camino hacia el descanso digital eterno, Google incluye una función que permite establecer en vida quién accede a los datos y fotos del correo o las que esperan en la nube.

“Con lo virtual, tanto la imagen como las redes o el dinero que puedan producir, hay que activar todos los mecanismos. Si puedes dejarlo todo atado por tres sitios, mejor que por uno”, ha aconsejado Lorenzo como fórmula para alcanzar un descanso eterno. También virtual. / El Huffpost.

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