Actualizado: 02/12/2021
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Alemania creó su primer bosque funerario hace 20 años, ahora ya dispone de más de 150 en todo el país

Alemania creó su primer bosque funerario hace 20 años, ahora ya dispone de más de 150 en todo el país

Vía: Infoabe

El primer bosque funerario en Alemania, al norte del estado de Hesse, se inauguró hace 20 años. Los dos mayores proveedores de estos particulares espacios arbolados han creado entretanto más de 150 de estos bosques funerarios por toda Alemania.

Y es que una tumba en medio del bosque, cerca de la naturaleza, tranquila y fácil de cuidar, hace que estos espacios funerarios resulten cada vez más atractivos como última morada. El primer bosque de este tipo en Alemania fue fundado por Darmstädter Friedwald GmbH el 7 de noviembre de 2001 en el bosque Reinhardswald, cerca de Kassel.

“Estaba firmemente convencida -a diferencia de algunas personas de mi entorno jurídico- de que la idea tiene futuro y encaja en los cambios sociales de la época”, recuerda la fundadora y gerente Petra Bach, abogada de formación. Y, efectivamente, los entierros en los bosques se impusieron dos décadas después.

Según un estudio de 2019 de la iniciativa de consumidores que indaga en la cultura funeraria Aeternitas, el deseo de un entierro bajo los árboles es ahora el segundo preferido en Alemania, con un 19 por ciento. Solamente la inhumación que no requiere cuidados en un cementerio es más popular entre los encuestados, con un 21 por ciento.

Según explica el portavoz de prensa Alexander Helbach, los entierros realizados en los bosques funerarios representan ahora “una parte considerable” de los entierros. Si bien Aeternitas no dispone de cifras concretas, apuntó que la tendencia aumenta claramente de año a año y cada vez se abren más bosques funerarios.

Friedwald GmbH, por ejemplo, lleva adelante actualmente 76 de estos bosques en toda Alemania. Y el segundo mayor oferente en la nación europea, Ruheforst GmbH de Erbach en el Odenwald, ya creó otros 75 emplazamientos. Según precisó la portavoz Carola Wacker-Meister, solamente en Friedwald Reinhardswald se realizaron 7.950 entierros desde su creación. 

Y, de acuerdo con sus datos, más de 16.100 personas se decidieron por una tumba en el bosque funerario de 116 hectáreas, equivalente a unos 162 campos de fútbol. Estas personas pueden elegir un lugar a partir de 490 euros y un árbol propio, a partir de 2.490 euros. Wacker-Meister agrega que a esto se suman los costos respectivos de entierro, de actualmente unos 350 euros, incluyendo la apertura y cierre de la tumba, así como una urna biodegradable.

Un requisito previo para un entierro bajo los árboles es una cremación. Según una encuesta vinculada al sector, el 75 por ciento de los fallecidos fueron incinerados en Alemania durante 2019. Wacker-Meister comenta que, antes de su inauguración, cada uno de estos cementerios atraviesa costosos procedimientos para su autorización.

“Allí las distintas autoridades comprueban de forma exhaustiva que el enterramiento de los difuntos en urnas biodegradables sea inocuo para la zona forestal y el medio ambiente”, especifica. La ceniza de los fallecidos se traspasa al suelo del bosque -dependiendo de sus condiciones- luego de aproximadamente cinco años. Durante una visita guiada mensual al bosque, los interesados pueden informarse sobre los costos, los tipos de bosques funerarios, las opciones de cuidado y los entierros bajo los árboles.

Los motivos para recibir sepultura en un bosque funerario son múltiples: “Mientras que hay quien busca la cercanía con la naturaleza, otro desea una alternativa al cementerio confesional. Y otros, por el contrario, desean que sus familiares tengan una tumba que no implique esfuerzos de mantenimiento”, explica Wacker-Meister.

En los bosques funerarios no hay ornamentación ni cuidados en las tumbas. Solamente se puede colocar una pequeña placa en el tronco del árbol. Wacker-Meister afirma que las opciones individuales para el servicio funerario, por ejemplo, con o sin acompañamiento de la iglesia, el orador o la música, también resultan decisivas en muchos casos.

Es cierto que existen sacerdotes preparados para participar en las ceremonias en muchos bosques funerarios. Sin embargo, la Conferencia Episcopal Alemana sigue siendo escéptica respecto de los entierros en los bosques, ya que considera que esta concepción carece de “elementos centrales de una cultura funeraria humana y cristiana”.

El secretario general de la Asociación Alemana de Funerarias,  Stephan Neuser, también confirma esta tendencia a los entierros en los bosques. Según explica Neuser, desde la reunificación alemana las cremaciones son cada vez más populares en Alemania. En la extinta República Democrática Alemana (RDA), era la forma habitual de enterramiento, que se fomentaba desde el Estado, mientras que en la República Federal de Alemania se privilegiaba el entierro en ataúdes.

Neuser observa que, en el transcurso de esta evolución, todas las formas de cremación, como los entierros bajo los árboles, también se volvieron más populares. Un punto importante es que la sepultura ya no requiere un cuidado específico. “Vivimos en una sociedad móvil. Muchos familiares viven lejos y no pueden hacerse cargo”, asevera. Y acota que asimismo el desarrollo demográfico refuerza esta tendencia.

“Las personas son cada vez más mayores y ya no pueden garantizar con seguridad que tras la muerte de un familiar puedan cuidar su tumba durante los 20 ó 30 años siguientes”, asegura. Esta evolución, indica, fue entretanto percibida por quienes operan los cementerios tradicionales, que comenzaron a ofrecer alternativas más cercanas a la naturaleza. Neuser recomienda asesorarse bien durante la elección de la forma de entierro. “Los pros y contras de un entierro bajo los árboles deben ser bien evaluados”, advierte. 

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