Actualizado: 27/07/2021
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El Foro de Debate Ciudades que Cuidan, hay que fortalecer las redes sociales y comunitarias para reducir la soledad

El Foro de Debate Ciudades que Cuidan, hay que fortalecer las redes sociales y comunitarias para reducir la soledad

El Foro de Debate Ciudades que Cuidan, impulsado por Fundación Mémora, ha destacado la necesidad de fortalecer las redes sociales y comunitarias poniendo en valor el papel del voluntariado frente a la soledad no deseada durante la pandemia, en la que muchas personas mayores han sufrido aislamiento y soledad a causa de las medidas de confinamiento adoptadas para frenar la COVID-19.

La decimoséptima sesión celebrada el martes por la tarde y seguida virtualmente por unas 100 personas, fue presentada y moderada por Joan Berenguer, director de la Fundación Mémora, y contó con la participación de Esperança Esteve, exdiputada del Congreso y directora de la Fundación Ayuda y Esperanza; Oscar Seco, director general de Inclusión Social de la Diputación Foral de Bizkaia, y Enric Morist, coordinador de Cruz Roja en Catalunya y vicepresidente de la Taula del Tercer Sector Social de Cataluña.

Esperança Esteve, exdiputada del Congreso y directora de la Fundación Ayuda y Esperanza, explicó que, en 2020, el Teléfono de la Esperanza recibió 55.000 llamadas y que en los tres meses de confinamiento estas aumentaron un 55% en relación con el mismo período del año anterior. “Los problemas que se manifestaron los hemos clasificado en cuatro categorías: salud mental, soledad no deseada, conflictos familiares y miedo a la enfermedad y a la muerte”, detalló. Y añadió que, si bien estas problemáticas afectan transversalmente a los diferentes grupos de edad, “el grupo que expresó mayor malestar, mayores miedos, ansiedad y depresión fue el grupo de personas de entre 50 y 70 años que viven solas”.

Esteve resumió que el Estado de Bienestar tiene que terminar su construcción incorporando nuevos derechos como el acompañamiento en las situaciones de vulnerabilidad, y favorecer la corresponsabilidad de las entidades sociales, sin que esto signifique “dejación” por parte de la Administración.

Complejidad creciente de las sociedades modernas
Durante la sesión, los ponentes destacaron que, ante un contexto de progresiva pérdida de las relaciones, esta pérdida unida a la mayor longevidad y a los riesgos discapacitantes anudados a esta, está conduciendo a las cada vez más complejas sociedades modernas a un escenario de debilitamiento de la capacidad de resiliencia y de reducción de los dinamismos comunitarios. Un hecho que, desde este punto de vista, otorga un papel crucial al voluntariado social e invita a la reflexión para avanzar hacia un voluntariado basado en modelos de impulso del cuidado en horizontal, de autocuidado y de desarrollo de la ayuda con fines de fortalecimiento de la propia comunidad, retomando las relaciones de proximidad y de máximo interés por el devenir del otro, del “hoy por ti y mañana por mi”.

En palabras de Oscar Seco, director general de Inclusión Social de la Diputación Foral de Bizkaia, “el propio éxito del Estado de Bienestar es el que explica en buena medida la situación de riesgo en la que el propio Estado de Bienestar se coloca”.

En este sentido, apuntó que los buenos resultados del Estado de Bienestar están generando situaciones que, de no ser debidamente atendidas, pueden derivar en situaciones de vulnerabilidad, como “el incremento de la esperanza de vida, el cambio de forma de las pirámides demográficas, la caída de la natalidad, los flujos migratorios, la sofisticación tecnológica, la distribución irregular de la riqueza, la globalización de la economía y el empleo precario inestable”.

También señaló que otros problemas sociales que coexisten con los anteriores factores son “la soledad no deseada, las situaciones de pérdida de autonomía vital, y las situaciones de aislamiento que se proyectan sobre la salud mental y la exclusión social”.

Sociedad movilizada ante la vulnerabilidad
Durante la sesión, los expertos también apostaron por educar en la “cultura de la atención” y avanzar hacia una sociedad en la que todos los ciudadanos sean “radares” de las situaciones de dolor y vulnerabilidad que puedan existir, como la soledad no deseada.

En este sentido, consideraron clave impulsar una sociedad movilizada ante las situaciones de vulnerabilidad. Por esto, plantearon que una sociedad más democrática debe incluir formas de cooperación más decidida y de responsabilidad compartida entre la administración pública y las fundaciones, asociaciones, cooperativas y otras formas de economía social.

Enric Morist, coordinador de Cruz Roja en Catalunya y vicepresidente de la Taula del Tercer Sector Social de Catalunya, resaltó que el voluntariado se puede considerar un servicio público, “no sustitutivo de la responsabilidad de la Administración pública, sino complementario”. En este sentido, defendió: “Todo lo que sea de interés para el ciudadano es público, no solo lo es la administración pública”.

También apuntó que la alianza entre las entidades sociales y las administraciones plantea retos, ya que “muchas veces la relación se hace a través de concursos”, lo que consideró un error porque normalmente implica “priorizar el precio por encima de la calidad”. Además, subrayó que la relación con la Administración también tiene que significar una estrategia conjunta para una “ciudad más resiliente” y preparada para los principales retos futuros, como atajar la pobreza crónica, ver el fenómeno migratorio como una oportunidad de mejora de la sociedad y normalizar la atención social y romper los estigmas hacia las personas que requieren esta atención, según indicó.

Morist también puso en valor los “cientos y miles de personas que se han movilizado espontáneamente” en el período de la pandemia, con algunas iniciativas que incluso han alcanzado la autoorganización. “Estos es una reacción fantástica de la sociedad española”, concluyó.

Sobre Ciudades que Cuidan de Fundación Mémora
El proyecto “Ciudades que Cuidan” desea combatir la soledad no deseada. Impulsado por la Fundación Mémora en 2019, nace de la necesidad de desarrollar un nuevo modelo de atención que permita crear y desplegar servicios que garanticen la calidad de la atención y acompañamiento a las personas mayores. Ciudades que Cuidan propone un modelo integrador: son ciudades amigables, compasivas, inteligentes y saludables, donde en el núcleo del modelo late con fuerza el concepto de cuidar, como el alma de la nueva urbe.

La iniciativa incluye actividades como el Fórum de Debate Ciudades que Cuidan, concebido como un espacio de reflexión para unir conocimientos y reflexionar sobre la necesidad de recuperar el valor ético del cuidado, así como para plantear fórmulas que permitan trasladar este conocimiento a la realidad de nuestras ciudades.
Para más información: www.ciudadesquecuidan.com

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