Actualizado: 18/11/2017
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Un negocio alegal con la compra de cuerpos humanos para la donación de órganos

Un negocio alegal con la compra de cuerpos humanos para la donación de órganos

Vía: Reuters

La empresa, Southern Nevada Donor Services de EEUU, ofrecía a las familias afligidas una forma de eliminar los elevados gastos funerarios: incineración gratuita a cambio de donar los órganos del cuerpo de tus seres queridos para “estudios médicos avanzados”.

Fuera del almacén de Southern Nevada, las circunstancias distaban de ser reconfortantes. En otoño de 2015, los vecinos comenzaron a quejarse sobre un misterioso hedor y unas cajas ensangrentadas en un contenedor de basura. Ese diciembre, según muestras de los registros sanitarios locales, alguien había contactado con las autoridades para informar de actividades extrañas en el patio.

Los inspectores sanitarios encontraron a un hombre vestido con bata médica que sujetaba una manguera de jardinería. Estaba, al sol del mediodía, derritiendo el hielo del torso de un hombre congelado. Mientras el hombre rociaba los restos, “trozos de tejidos y sangre caían por el desagüe”, rezaba el informe de uno de los inspectores. El riachuelo pasaba por delante de las tiendas y se estancaba cerca de una escuela técnica.

Southern Nevada, descubrieron los inspectores, son “comerciantes de cuerpos”, una compañía que adquiere cadáveres, los disecciona y los vende en piezas, con ánimo de lucro, a investigadores médicos, academias médicas y otros compradores. El torso tumbado en la camilla lo estaba preparando para una de estas ventas.

Cada año, miles de estadounidenses donan sus cuerpos con la creencia de que contribuyen a la ciencia. De hecho, muchos contribuyen involuntariamente con la materia prima de un amplio mercado nacional no regulado.

Los comerciantes de cuerpos también son conocidos como “bancos de tejidos no-trasplantables”. Son diferentes del sector de trasplante de órganos y tejidos que el gobierno de EEUU regula minuciosamente. Vender corazones, riñones y tendones para su trasplante es ilegal. Pero ninguna ley federal rige la venta de cadáveres o partes del cuerpo para su uso en investigación o educación. Pocas leyes estatales plantean supervisión al respecto y casi cualquier persona, independientemente de su experiencia, puede diseccionar y vender fragmentos de un cuerpo humano.

“La situación actual es la ley de la selva”, dijo Angela McArthur, que dirige el programa de donación de cuerpos en la Facultad de Medicina de la Universidad Médica de Minnesota y ha presidido la comisión de donación anatómica de su estado. “Vemos problemas similares a lo que vimos con los ladrones de tumbas de hace siglos” indicó, refiriéndose a la práctica del siglo XIX de obtener cadáveres con un procedimiento que violaba la dignidad de los fallecidos.

“Creo que cualquier cosa que diga se queda corta” dijo McArthur. “Lo que están haciendo es sacar provecho de la venta de humanos”. El modelo de negocio de esta industria depende del acceso a una gran cantidad de cuerpos, a menudo procedentes de población pobre. A cambio de un cuerpo, los comerciantes suelen cremar una parte del donante sin cobrar. Al ofrecer la cremación gratuita, dicen algunos veteranos del sector, los intermediarios atraen a las familias de bajos ingresos que son más vulnerables. Muchos han agotado sus ahorros pagando el tratamiento médico de un ser querido y no pueden permitirse un funeral tradicional.

“Las personas con medios económicos tienen la oportunidad de debatir las cuestiones morales, éticas y espirituales sobre qué método elegir”, dijo Dawn Vander Kolk, un trabajador social de cuidados paliativos de Illinois. “Pero quienes no tienen dinero, pueden terminar con una opción de último recurso: la donación de cadáveres”.

La escasa normativa supone escasas consecuencias cuando los cuerpos son maltratados. En el caso de Southern Nevada, las autoridades descubrieron que podían hacer poco, más allá de una pequeña citación por contaminación a uno de los trabajadores involucrados. El operario de Southern Nevada Joe Collazo, quien no fue citado, dijo que lamentaba el incidente. También dijo que la industria se beneficiaría si hubiera más supervisión que ofrezca tranquilidad a los donantes, intermediarios e investigadores. “Siendo honesto contigo, creo que tendría que existir una regulación”, expresó Collazo. “Hay una zona gris demasiado amplia”.

Un gran mercado de cadáveres
Los cuerpos donados desempeñan un papel esencial en la educación médica, la formación y la investigación. Los cadáveres y partes del cuerpo se utilizan para enseñar a estudiantes de medicina, médicos, enfermeras y dentistas. Los cirujanos dicen que ningún maniquí o simulación virtual puede reproducir la respuesta táctil y la experiencia emocional que aporta practicar con partes del cuerpo humano. Los médicos de urgencias, por ejemplo, usan cabezas y torsos humanos para aprender cómo insertar tubos de respiración.

Los investigadores dependen de partes del cuerpo donadas para desarrollar nuevos instrumentos quirúrgicos, técnicas e implantes; y para crear nuevos medicamentos y tratamientos para enfermedades. “La necesidad de cuerpos humanos es absolutamente vital”, dijo el médico de Chicago Armand Krikorian, expresidente de la Federación Estadounidense de Investigación Médica. Citó una reciente cura potencial para la diabetes tipo 1 desarrollada mediante el estudio del páncreas de los donantes. “Es un tipo de tratamiento que nunca habría salido a la luz si no hubiéramos recibido la donación de un cuerpo entero”, dijo.

Pese al importante papel de la industria en la medicina, no existe un registro nacional del comercio de cuerpos. Muchos pueden operar casi en el anonimato, firmando acuerdos silenciosamente para obtener cadáveres y vender sus partes. “Existe un extenso mercado para los cuerpos de los fallecidos” dijo Ray Madoff, un profesor de la Facultad de Derecho de Boston College que estudia cómo tratan a los muertos las leyes estadounidenses. “Sabemos muy poco sobre quién adquiere estos cuerpos y qué hacen con ellos”, añadió.

En la mayoría de los estados, cualquier persona puede comprar legalmente piezas de un cuerpo. Como se detalla en otro reportaje, un comerciante de Tennessee vendió a Reuters una columna cervical y dos cabezas humanas después de un breve intercambio de correos.

A través de entrevistas y registros públicos, Reuters identificó a Sourthern Nevada y otros 33 activos en todo Estados Unidos durante los últimos cinco años. Veinticinco de los 34 negocios eran empresas con ánimo de lucro. Solo en tres años, una de las empresas con ánimo de lucro ganó al menos 12,5 millones de dólares gracias al negocio de partes de cuerpos, como muestra otro artículo de Reuters.

Debido a que solo cuatro estados siguen de cerca las donaciones y las ventas, la amplitud del mercado de piezas de cuerpos humanos sigue siendo desconocida. Pero los datos obtenidos bajo las leyes de registro público de Nueva York, Virginia, Oklahoma y Florida, proporcionan una imagen de conjunto. Reuters calculó que desde 2011 hasta 2015, los comercios privados recibieron al menos 50.000 cuerpos y distribuyeron más de 182.000 partes humanas.

Las autorizaciones de Florida y Virginia dan una idea de cómo se usaron algunas de esas piezas: un envío en 2013 a un seminario de formación ortopédica de Florida incluyó 27 hombros. Un envío de 2015 a una sesión sobre el síndrome del túnel carpiano en Virginia incluyó cinco brazos.

Al igual que con otros productos, los precios de los cuerpos y las piezas de estos fluctúan según las condiciones del mercado. En general, un comerciante puede vender un cuerpo humano donado por alrededor de 3.000 a 5.000 dólares, aunque los precios a veces superan los 10.000 dólares. Pero los comerciantes normalmente dividen el cadáver en seis partes para satisfacer las necesidades del cliente. Los documentos internos de siete de estos negocios recogen un rango de precios para las partes del cuerpo: 3.575 dólares para un torso con piernas; 500 dólares por cabeza; 350 dólares por un pie; 300 dólares por columna vertebral.

Los negocios de cuerpos se han entrelazado con la industria funeraria estadounidense. Reuters identificó a 62 agentes funerarios que han llegado a acuerdos comerciales de beneficio mutuo con los comerciantes. Las funerarias brindan a los intermediarios acceso a posibles donantes. A cambio, los comerciantes de cuerpos pagan los honorarios a los funerarios, que van de 300 dólares a 1.430 dólares, de acuerdo con los libros contables y los registros judiciales.

Estos pagos generan ingresos para los agentes funerarios de aquellas familias que de otra forma no podrían permitirse una simple incineración. Pero tales relaciones provocan posibles conflictos de interés al crear un incentivo para las funerarias que alientan a los familiares en duelo a que consideren la donación del cuerpo, a veces sin una comprensión total sobre qué podría pasar con los restos.

“Algunos directores de las funerarias piensan: ‘La cremación ya no paga las facturas, así que déjame ver si puedo ayudar a estas personas a recoger partes corporales'” dijo Steve Palmer, un trabajador funerario miembro de la junta directiva de la National Funeral Directors Association. “Simplemente creo que las familias que donan los cadáveres de sus seres queridos tendrían dudas al respecto si supieran esto”, dijo.

Algunos embalsamadores han hecho que la donación del cuerpo forme parte de sus propios negocios. En Oklahoma, dos propietarios de funerarias invirtieron 650.000 dólares en una startup de comercio de cuerpos. En Colorado, una familia que controlaba una funeraria también dirigía una empresa que disecaba y distribuía piezas de cadáveres desde el mismo edificio.

Cuando se dona un cuerpo, pocos estados establecen normativas que controlen el desmembramiento o el uso de este, u ofrecen derechos sobre los familiares más cercanos del donante. Los cuerpos y las piezas se pueden comprar, vender y alquilar, una y otra vez. Como resultado, puede ser difícil rastrear qué sucede con los cuerpos de los donantes, y mucho menos garantizar que se les trate con dignidad.

En 2004, un comité de salud federal pidió sin éxito al gobierno de EEUU que regulara la industria. Desde entonces, Reuters ha descubierto que más de 2.357 partes del cuerpo obtenidas por comerciantes de al menos 1.638 personas han sido maltratadas, abusadas o profanadas en todo Estados Unidos.

Estos datos, basados en una revisión de registros judiciales, policiales, y de documentos internos de los negocios de cuerpos, seguramente estén subestimados, dada la falta de supervisión. Incluyen instancias en las que los cuerpos fueron utilizados sin el consentimiento del donante o el familiar más cercano; los donantes fueron engañados acerca de cómo se usarían los cuerpos; los cuerpos fueron desmembrados por motosierras en lugar de instrumentos médicos; las partes del cuerpo se almacenaron en condiciones insalubres y se descompusieron; o los cuerpos fueron desechados en incineradores de desechos médicos en lugar de ser incinerados adecuadamente.

 

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