Actualizado: 18/11/2017
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El espíritu guardián del antiguo cementerio inglés de Jerez

El espíritu guardián del antiguo cementerio inglés de Jerez

Vía: Autor: Eduardo Arboleda Ballén / La Voz del Sur

En 1650, un enviado de Cromwell, Mr. Ascham, fue asesinado en España y su cuerpo introducido en tierra, sin más. Cromwell mostró su enfado y el gobierno español acabó cediendo y aceptando la existencia de un cementerio para protestantes en el Tratado de Paz de 1664, pero hasta 1796 no se harían realidad los acuerdos.

En 1831, Fernando VII, autoriza su construcción, con la condición de que “se observen las formalidades prevenidas, a saber: que cierren con tapia, sin iglesia, ni capilla ni otra señal de templo ni culto público ni privado, poniéndose de acuerdo con las autoridades locales”. Fue a raíz de la revolución de 1854 cuando se comienza la edificación de cementerios civiles, existiendo ya muchos españoles que no profesaban la fe católica.

La ley de 29 de abril de 1855 permitirá la “conducción, depósito y entierro con el debido respeto a los restos de aquellas personas que mueran fuera de la comunidad católica en todas aquellas localidades en las que la necesidad lo exija a juicio del gobierno, y donde estos no fueran creados, los alcaldes y ayuntamientos tomará las medidas oportunas para evitar cualquier acto de profanación”.

En 1864 y a petición de un grupo de destacados británicos, como Charles H. Furlong, Walter Buck, Joseph Warter, Wiliam Wilson, Richard Davies, Jorge Suter, Alexander Williams, George Wilford, C. Noble, Peter Mackenzie, el Ayuntamiento de Jerez de la Frontera adopta las medidas pertinentes y encarga al arquitecto municipal, José de la Coba, la portada y cerca de dicho cementerio. Desde 1871 ya hay constancia, en los libros de enterramientos del Archivo Municipal, de esta área de los no católicos del cementerio general de Santo Domingo. La penetración de los protestantes, considerados por los católicos como socialistas, masones y enemigos de la patria, continuó en estos años.

El cementerio jerezano de la calle Santo Domingo permanecerá abierto hasta mediados de los años 40 del siglo XX. Dicen, los que creen en la existencia del Más Allá, que el cuerpo se destruye, pero el “ser” continúa; igualmente sucede con los cementerios y lugares de culto o sagrados. Para estos creyentes en lo paranormal, no extrañan nada los sucesos que se dan en el espacio que en su momento ocupó el antiguo cementerio.

La leyenda urbana, la misma que inquieta y altera en la actualidad a más de un vecino, habla de suspiros, resoplidos, pasos de fondo. También relatan, refieren, detallan, describen una curiosa figura o aparición: El Guardián del Cementerio. Es la vieja leyenda británica que asegura que la última persona que es enterrada en un cementerio inglés, se convierte en su guardián.

Este debe velar por la seguridad de las almas allí congregadas, hasta que un nuevo difunto sea inhumado y ocupe el puesto del anterior centinela. Y parece que será así por mucho tiempo, ya que no se volverá a enterrar a nadie en la vieja necrópolis o camposanto. Los espíritas y espiritistas locales mantienen muy viva esta tradición, y cada vez aumentan los que creen en ella en la ciudad de Jerez de la Frontera.

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