Actualizado: 17/11/2018
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Instituto de Medicina Legal de Asturias intenta acabar con los malos olores que afectan a todo el edificio

Instituto de Medicina Legal de Asturias intenta acabar con los malos olores que afectan a todo el edificio

Vía: Nueva España

Un problema de ajustes derivado de la puesta en funcionamiento de un nuevo servicio. Así resume María Antonia Martínez, directora del Instituto de Medicina Legal de Asturias (IMLA), ubicado en la calle José Requejo, en el barrio de La Corredoria, la polémica generada por las quejas de los sindicatos ante los «malos olores» que durante el mes de agosto y de nuevo en las últimas semanas, aseguran, afectan a todo el edificio, en una de cuyas plantas está también el juzgado de vigilancia penitenciaria.

Martínez detalla que nunca antes los 22 forenses habían trabajado a la vez en un mismo centro para toda Asturias. Una vez que el servicio arrancó, en julio, han comprobado que era necesario reforzar la recogida de residuos para que sea más frecuente.

Cogersa ajustará la cadencia del servicio a las necesidades del centro, e incluso procederá a retirar residuos antes del día de recogida en aquellas semanas en que la actividad del IMLA genere más desechos. «Antes los forenses estaban en ocho centros, y lo que para allí era suficiente, al unificar todas esas autopsias, se hizo insuficiente», resume María Antonia Martínez.

Para atajar los malos olores del verano y de las últimas semanas no sólo se ha aumentado la frecuencia de la recogida de residuos, también se han pedido un nuevo tipo de contenedores que entraron en funcionamiento el lunes, depósitos herméticos, que se repondrán también en cada recogida.

En el IMLA se practican una media de entre quince y veinte autopsias semanales, aunque, matiza la directora del centro, no todas las autopsias requieren el mismo tipo de intervención ni tienen por qué generar el mismo volumen de residuos.

María Antonia Martínez descartó que existan otro tipo de problemas en el asunto de los malos olores del IMLA -«simplemente ha sido un problema ocasional», insiste- y negó que la convivencia en el edificio entre el juzgado y los forenses genere problemas. «Estamos encantados de tener allí otra parte de los órganos judiciales», concluyó.

El edificio del ILMA, en La Corredoria, se inauguró en marzo de 2011, todavía con Vicente Álvarez Areces en la presidencia del Principado. Se pasaba de los 200 metros de los juzgados de Comandante Caballero a 3.836 metros, con una inversión de 4 millones de euros y un sistema de gestión de residuos, se decía, excepcional.

Las autopsias no se centralizaron, sin embargo, hasta el mes de julio de este año. La situación del edificio, según los sindicatos, es, no obstante, muy alarmante. Cristina Esteban, del sector de Justicia del sindicato CSIF, contaba ayer que la suma de calor y residuos trajo al edificio, en agosto y de nuevo en los últimos días «malos olores y presencia de moscas».  Aunque los sindicatos admiten que el edificio es «muy avanzado», denuncian que los malos olores, «entre a rancio y letrinas» hacen el trabajo en los juzgados, sin ventanas, «insoportable».

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