Actualizado: 26/11/2021
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El último estudio de la necrópolis de Carmona refleja su “área nuclear” y el “potencial” de Huerto Casquizo

El último estudio de la necrópolis de Carmona refleja su “área nuclear” y el “potencial” de Huerto Casquizo

Vía: Agencia

El arqueólogo Alejandro Jiménez Hernández, doctor en Geografía e Historia por la Universidad Hispalense y quien dirige la investigación de las anomalías geofísicas detectadas junto al mausoleo circular del Conjunto Arqueológico de Carmona, (CAC) (provincia de Sevilla).

El CAC esta caracterizado por una espectacular necrópolis romana, ha manifestado que los últimos estudios acometidos en el enclave reflejan que el “frente” constituido por los terrenos de Huerto Casquizo y de la Cantera Mayor sería el verdadero “área nuclear” de la zona funeraria de la antigua Carmo.

Alejandro Jiménez ha protagonizado recientemente una conferencia titulada “La necrópolis romana de Carmona, un pasado con mucho futuro”, en torno a las investigaciones promovidas sobre este emblemático yacimiento arqueológico abierto al público en 1885 de la mano de Juan Fernández López y el famoso arqueólogo e historiador George Edward Bonsor como copropietarios del enclave, conformado entonces por más de un centenar de tumbas de época romana y un museo instalado en torno a las mismas.

Empero, en el último tramo del siglo XX ya habían sido excavados aproximadamente unos 230 complejos funerarios, algunos de ellos con decoraciones parietales pintadas con motivos fúnebres, destacando la tipología de los mausoleos debido a su singularidad arquitectónica.

Pesa además la investigación científica desarrollada en la necrópolis entre octubre y diciembre de 2020 por el Instituto de Geofísica de Andalucía de la Universidad de Granada (UGR), precisamente bajo la dirección del propio Alejandro Jiménez.

LOS RESULTADOS DEL ESTUDIO
Fruto del mencionado estudio geofísico mediante georradar, prospecciones magnéticas y técnicas de tomografía eléctrica en 12.700 metros cuadrados del conjunto arqueológico divididos entre tres sectores, –los de la finca Huerto Casquizo, de la antigua vía a Hispalis y del entorno del Mausoleo Circular del Campo de los Olivos–, fueron detectadas más de 240 estructuras en el subsuelo susceptibles de corresponder a enterramientos.

Con esa base, Alejandro Jiménez explicaba en su conferencia que pese a la idea de que la necrópolis de Carmona podría ser “un yacimiento agotado, del que ya se sabe todo”, las mencionadas investigaciones reflejan “todo lo contrario”.

A partir de ahí, su ponencia recorría diversos aspectos relacionados con el yacimiento, desde la idea de que las primeras tumbas de la antigua Carmo romana podrían remontarse al siglo II previo a la era actual, a menciones a las “tumbas que no son visitables porque están fuera del circuito” habilitado para ello, rememorando que Bonsor y Fernández López “hablaron de hasta 800 tumbas que habían excavado en toda Carmona”, fijando entre 400 y 450 “tumbas conocidas en la necrópolis y su entorno inmediato”, mientras actualmente están documentados 221 sepulcros, “la mayoría hipogeos”.

En ese sentido, destacaba los “seis mausoleos circulares” enclavados en el interior de la necrópolis, así como el papel de “tumbas más especiales como la de Servilia, que es fuera de serie” al conformar todo un recinto en torno a un gran patio porticado, con dos capillas laterales y una cámara funeraria como “núcleo principal” del complejo.

LA “POTENTE” TUMBA DE SERVILIA
Esta “potente construcción”, según exponía Alejandro Jiménez, “era visible desde muchos puntos” de su entorno y “estaba pintada de manera profusa con toda una serie de motivos” y pigmentos procedentes del territorio que actualmente constituye Afganistán, destacando las pinturas murales del pasillo de acceso a la cámara principal.

Alejandro Jiménez Hernández también dedicaba una parte importante de su conferencia a la emblemática tumba del Elefante, nominada de tal manera por la escultura con forma de elefante descubierta en dicho recinto, caracterizado por un gran patio con un pasillo central que estructura toda una serie de dependencias, como una cámara funeraria, una cámara “del triclinio” y espacios laterales.

Detallando que dicho recinto funerario es actualmente interpretado como un templo dedicado al dios Mitra, por aspectos como la fuente descubierta en su interior, este arqueólogo destacaba especialmente que la ventana del complejo sepulcral cuenta con “una inclinación y una orientación muy específicas, para interceptar los rayos del sol exactamente alineados en dos momentos del año”, en concreto “en los equinoccios tres horas después del amanecer”.

La cámara funeraria de la tumba del Elefante, según Alejandro Jiménez, funcionaba además “como un reloj y un calendario”, al proyectar mediante su captación de los rayos solares “las horas del día” y además “los meses del año” a través de la visualización de la cúpula celeste.

EL NUEVO “MAPA” DE LA NECRÓPOLIS
Alejandro Jiménez profundizaba además en el nuevo “mapa” de la necrópolis derivado del estudio con georradar, prospecciones magnéticas y técnicas de tomografía eléctrica acometido en 2020, explicando que tal investigación refleja que la parcela de Huerto Casquizo, incorporada en 1978 al conjunto arqueológico y que “nunca ha sido explorada arqueológicamente”, “es probablemente el sector con mayor potencial” para la localización de nuevas tumbas, dado que en dicho entorno han sido detectadas “muchas anomalías”.

Fruto de dicha investigación, según precisaba, habría quedado de relieve que la Huerta de los Olivos “no es la zona central de la necrópolis”, cuya cronología abarca desde el siglo II previo a la era actual, a la cuarta centuria de la era presente.

El mencionado estudio, según este arqueólogo, pone de relieve que “el frente” constituido por los terrenos de Huerto Casquizo y de la Cantera Mayor es posiblemente “el área nuclear de la propia necrópolis”, donde probablemente descansen “un mayor número de tumbas no exploradas todavía”.

“La geofísica apunta en esa línea”, aseguraba Alejandro Jiménez, precisando eso sí que dicha ciencia “no tiene certeza absoluta hasta que se comprueba” mediante otras técnicas. “Por eso vamos a hacer una prospección geofísica para ir tanteando esos terrenos”, agregaba, destacando el “enorme potencial” de la necrópolis de Carmona, un enclave arqueológico en el que “queda por conocer mucho más” de lo que hasta ahora ha sido descubierto e investigado.

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