Actualizado: 24/07/2021
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El cementerio de Torrero es otra historia

El cementerio de Torrero es otra historia

Vía: Aragón Cultural / Cartv.es

El Cementerio de Torrero de Zaragoza existe gracias al Edicto de Sepulturas que firmó el mismísimo Napoleón. Hasta ese momento, a los ricos se los enterraba en las iglesias, intramuros, y a los pobres los llevaban al monte de Torrero. Cuando llegaron los franceses se prohibieron los enterramientos en la ciudad y se empezaron a construir los cementerios de Torrero y de la Cartuja Baja.

La ruta de esta semana de ‘Esto es otra historia’ arranca en la puerta nueva del cementerio, diseñada por el arquitecto Ricardo Magdalena. También proyectó los accesos al recinto y las capillas adosadas a la tapia. Él, como muchos ilustres aragoneses, pidió descansar aquí por los restos. Su entierro fue un acontecimiento en la ciudad de Zaragoza. Dicen que más de seis mil personas le acompañaron hasta aquí.

También multitudinario fue el entierro de Joaquín Costa. Falleció en Graus y estaba previsto llevar sus restos al Panteón de Hombres ilustres de Madrid, pero los zaragozanos levantaron la voz, invadieron la estación, pararon el tren y desengancharon el vagón donde Costa viajaba de cuerpo presente. Sacaron el cuerpo y lo velaron durante tres días en la Lonja de la Plaza del Pilar.

La ruta sigue recorriendo el panteón del tenor Miguel Fleta, la tumba de Ángel Sanz Briz, más conocido como el ángel de Budapest, y el mausoleo de Martina Bescós, la primera cardióloga española. También merece hacer parada histórica la tumba de José Camón Aznar y la de Miguel Salamero, héroe de los sitios de Zaragoza.

Tras recorrer las tumbas de Pilar Bayona, Jerónimo Borao y José Oto, Susana y David se detendrán en la fosa común, obra de los escultores italianos Buzzi y Gussont. A nivel artístico vale la pena hacer parada en el panteón de la familia Aladrén en el que destaca el imponente Memento Homo, un conjunto escultórico que recuerda al ser humano “que somos polvo y en polvo nos convertiremos”

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