Actualizado: 25/11/2020
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Sustraen la lápida de la sepultura del ceramista y pintor Daniel Zuloaga en el cementerio de Segovia

Sustraen la lápida de la sepultura del ceramista y pintor Daniel Zuloaga en el cementerio de Segovia

Durante el pasado fin de semana se han producido unos hecho especialmente lamentables en el cementerio del Santo Ángel de la Guardia de Segovia donde unos desalmados han expoliado la lápida de la sepultura del ceramista y pintor Daniel Zuloaga Olalla.

En el nicho de Zuloaga Olalla (Madrid, 1922-Segovia, 2000) lucía un panel de azulejos de loza blanca de la década de 1910 “decorado con colores en bajo-baño de esmalte transparente y con lustres-reflejos metálicos a tercer fuego. Cocidos en los hornos de leña de San Juan de los Caballeros”, según las explicaciones de Zuloaga Khoyan.

Con un gran valor patrimonial para la ciudad y sentimental para la familia del fallecido. El hijo del ceramista madrileño, Juan Daniel Zuloaga, continúa con la profesión artística de su padre en su taller de la plaza de San Andrés de la capital segoviana.

El encargado del camposanto confirmó los hechos, aunque sin muchas explicaciones, desconociéndose cuándo pudo producirse la sustracción de la lápida, al haber estado cerrado el cementerio durante el confinamiento. La familia tiene previsto denunciar, lo que sospechan ha sido un robo, ya que la lápida se ha extraído limpiamente, sin que parezca un hecho vandálico, así como la puerta de cristal que la protegía.

De momento, se descarta que sea un acto vandálico por la cuidosa extracción de la pieza y su valor, mientras que el hijo de Daniel Zuloaga Olalla teme que “sea un robo por encargo o simplemente por hacer daño, así de lamentable”. “Si alguien nos puede aportar alguna información útil para poder recuperarlo, se lo agradeceríamos mucho”, añade.

Además considera una “vergüenza que se profane la tumba de mi padre, lo que supone una pérdida patrimonial importante”. Cree que se trata de un robo y, en su opinión, “es muy difícil que aparezca”. Su deseo sería recuperar esta joya de más de cien años, así como la puerta de cristal, de unos ochenta años. La lápida robada representa el descendimiento de Cristo de la cruz.

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