Actualizado: 15/11/2018
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La Necrópolis Fortaleza de la Mota candidata a la mejor Historia Funeraria de España

La Necrópolis Fortaleza de la Mota candidata a la mejor Historia Funeraria de España

La antigua necrópolis de la Fortaleza de la Mota de Alcalá la Real (provincia de Jaén) es candidata a ser reconocida en la categoría de Mejor Historia en el marco del III Concurso de Cementerios de España.

El máximo exponente de esta necrópolis, con más de cinco siglos de antigüedad, se sitúa en la Iglesia Mayor Abacial, lugar donde actualmente se proyecta un audiovisual del Centro de Interpretación de la Vida en la Frontera, según explica en un comunicado el Ayuntamiento de Alcalá la Real.

La concejala de Turismo, Empleo y Comercio, Eva Bermúdez, ha señalado los principales motivos por los que se opta a esta candidatura “que pasan por reivindicar el valor cultural que la Fortaleza de la Mota tiene como recinto funerario, por el reconocimiento de las mejoras realizadas en la revalorización del patrimonio, y finalmente por incrementar la promoción a nivel estatal al incorporarnos a la Ruta de Cementerios de España”.

La votación está abierta aún en www.revistaadios.es, en el apartado del III Concurso de Cementerios y para participar es necesario introducir el correo electrónico, lo que da opción a un voto en cada categoría.

El Conjunto Monumental de la Fortaleza de la Mota, la Alcalá vieja, fue el emplazamiento de la ciudad desde la Edad Media hasta el siglo XVIII y en el mismo se aprecia arquitectónicamente la dualidad de su pasado musulmán y cristiano a través del perfil de Santa María La Mayor y la Torre del Homenaje de su alcazaba.

De hecho, hasta la construcción del actual cementerio, los difuntos de Alcalá la Real se encontraban en la Fortaleza de la Mota.

En el solar de la ciudad vieja los vestigios funerarios son de diversa índole, al igual que los aljibes que, repartidos por la trama urbana de la antigua ciudad amurallada, fueron reutilizados como osarios, y es el interior de la Iglesia Mayor Abacial la que conserva la memoria funeraria de éste lugar a lo largo de más de cinco siglos.

Se puede ver en sus paredes y en el subsuelo las marcas de su función como cementerio, cuyos restos mantienen como característica común el hecho de que se encuentran excavados en la roca.

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