Actualizado: 17/11/2018
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Los forenses advierten del número de ancianos que fallecen solos en casa

Los forenses advierten del número de ancianos que fallecen solos en casa

Vía: Fuente: Faro de Vigo

José Luis Gómez, es el jefe de la sección de Patología Forense de la subdirección del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga). Con más de dos décadas de experiencia, José Luis Gómez vaticina, que los casos de personas mayores “sin cobertura familiar” que mueren en soledad en sus domicilios.

Un drama social que se ve acentuado por el hecho de que en numerosas ocasiones pasan días hasta que se descubre el cadáver. Este experto apunta que la “especial incidencia” de este tipo de decesos es una de las claves que explica el aumento de autopsias registrado este año. Entre enero y abril en Vigo se hicieron 118 necropsias, prácticamente una diaria, lo que supone un incremento de más de un 10% con respecto a las 105 del mismo período de 2015: de continuar esta tendencia se superarán con creces las 289 que hubo en todo el ejercicio anterior. Y especialmente elevada fue la actividad en febrero, cuando el número de estos exámenes forenses se disparó a 45. “No recuerdo un mes con tantos casos”, asevera Gómez.

Los forenses de la sede viguesa del Imelga realizan las autopsias de las muertes judiciales registradas no solo en la urbe olívica, sino también las que se producen en las otras localidades de su partido judicial -Baiona, Nigrán y Gondomar- y en los municipios de las demarcaciones de Redondela, Tui, Porriño y Ponteareas. Además de necropsias por fallecimientos violentos -homicidios, suicidios, accidentes de tráfico y laborales u otro tipo de siniestros-, también intervienen en muertes naturales en las que es preceptiva su intervención para certificar ese deceso o para buscar una causa a un fallecimiento a priori sin explicación ya que se trataba de una persona aparentemente sana.

“Detectamos un incremento de muerte que suelen ser gente por encima de los 70 años, muchas veces sin enfermedad conocida, muertes inesperadas; personas con una vida autónoma, que no tienen una supervisión familiar o al menos este control no es constante; acaban siendo los vecinos los que dan el aviso o algún familiar alertado porque la persona no coge el teléfono o les llaman a la puerta y no abren”, describe el forense. Y no es un problema exclusivo de la ciudad.

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