Actualizado: 29/07/2021
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Las momias halladas en Quinto de Ebro fueron enterradas en el suelo de una iglesia en el siglo XVIII

Las momias halladas en Quinto de Ebro fueron enterradas en el suelo de una iglesia en el siglo XVIII

Vía: Yolanda Aznar / ABC

Las momias de Quinto de Ebro (Zaragoza), enterradas en el suelo de una de las iglesias de la localidad desde el siglo XVIII. Unas obras de rehabilitación del edificio, que se pretendía usar como centro de interpretación del Mudéjar aragonés, permitieron hallar uno de los enterramientos mejor conservados de España.

El Ayuntamiento se hizo con la propiedad y durante años se usó como almacén. El exterior está perfectamente conservado y la torre mudéjar tiene un gran valor patrimonial, de ahí que en 2001, el Gobierno de Aragón la declarara Bien de Interés Cultural.. El Ayuntamiento de la localidad apostó por rehabilitar el interior para destinar el edificio a usos culturales.

Para instalar la calefacción fue necesario levantar el suelo y fue entonces cuando se descubrieron los enterramientos, tanto de adultos como de infantiles, en sus correspondientes ataúdes de madera. La sorpresa mayor llegó cuando al abrir los ataúdes se vio que los cuerpos estaban momificados y habían llegado hasta nuestros días en un buen estado de conservación. Las condiciones climatológicas del lugar han contribuido a ello.

Unos 70 enterramientos aparecieron en el suelo de la Iglesia de esta localidad zaragozana, unas impresionantes momias halladas y conservadas en un estado sorprendente. Numerosos cuerpos hallados bajo el suelo de la iglesia en el trascurso de unas obras en 2011 la mayoría de los enterrados eran monjes, ya que portan el hábito de San Francisco, también hay varios ataúdes que pertenecen a niños. En total, se han localizado 70 enterramientos, 30 de ellos momificados.

El enterramiento data de mitad del siglo XVIII y principios del XIX. En la época era una práctica habitual que los fallecidos descansaran bajo el suelo de las iglesias. Fue el rey Carlos III quien lo prohibió por razones de salubridad y a mitad del siglo XIX los cementerios en las afueras fueron extendiéndose por las ciudades y pueblos españoles.

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