Actualizado: 26/06/2019
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El lujo de morir

El lujo de morir

Vía: Elena Caldentey

Cuando acompañar a un ser querido en su último viaje se ha convertido en un artículo de lujo, creo que no me equivoco cuando pienso que algo no va bien. Hace poco más de una semana falleció mi abuela. Como es habitual en estos casos, acudimos al tanatorio pertinente a realizar los trámites para llevar a cabo el velatorio, ceremonia y traslado al crematorio para la incineración.

Lo que me lleva a escribir esta carta no es sobre los trámites a realizar, sino sobre la injusticia social y humana que es el tener que ver en las facturas un IVA del 21% que da a entender que estoy adquiriendo un artículo de lujo. ¿Es que tengo opción de pasar por este trance de otra manera? ¿Existen tanatorios, crematorios, féretros y urnas para los que no buscamos el lujo? Parece ser que no. Morir es un lujo.

Señores ministros, reflexionemos. Los ciudadanos de a pie no nos podemos permitir estos lujos y, lamentablemente, no podemos elegir pasar o no por ellos. Seamos un poco más humanos, más si cabe en estos tiempos duros que estamos pasando y tasemos las cosas en su justa medida. La pérdida de un ser querido no puede ser un negocio para nadie.

Carta publicada por un lector en La Vanguardia

 

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