Actualizado: 16/12/2017
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Los viejos cementerios de pueblo

Los viejos cementerios de pueblo

Vía: Josep María Espinás

Ya sabemos que hay gente que tiene dificultades para vivir. Pero que también haya dificultades para ser enterrados… Morir suele costar dinero, y ahora la situación es difícil. Aunque parecería que el sector de los servicios funerarios no puede estar en crisis por falta de pedidos, resulta que la situación es delicada. Mémora, el grupo que tiene mayoría en la empresa mixta de estos servicios en Barcelona, se encuentra con problemas.

Ha hecho saber que crece el número de personas que no pueden pagar al contado los gastos que supone un entierro. Y da cifras. En el 2010, el grupo Mémora financió el pago a plazos por valor de 397.707 euros, y se prevé que al finalizar este año el pago aplazado llegue a dos millones de euros.

No es que haya una crisis de muertes, claro. Lo que hay es una crisis de ceremonias funerarias. Naturalmente, el hecho de que la gente se muera aún da beneficios, pero, ¡ay!, como ocurre con cualquier negocio: los costos crecientes de los proveedores, la subida considerable del IVA… Son los contratiempos de muchas empresas.Y supongo que también les preocupa la tendencia a prescindir de ceremonias y el creciente número de incineraciones.

El ritual se simplifica. El cantante Georges Brassens escribió una canción irónica sobre «los funerales de antes, tan solemnes», y recordaba las» pom-pom-pom-pompas fúnebres». He visto bastantes cementerios de pueblo durante mis viajes. Algunos estaban muy abandonados, con hierbajos y lápidas rotas. Otros estaban limpios, bien regados, y los cuidaban unas mujeres que trataban el cementerio como si fuera el jardín de su casa.

Siempre he pensado que no lo hacían por un sueldo, sino por un sencillo respeto. Mientras barrían las hojas muertas, hablaban de sus hijos, que trabajaban en la ciudad, del panadero que había subido el precio de las cocas. Nunca olvidaré aquel cementerio junto al camino, en el País Vasco, que en la puerta de hierro mostraba este rótulo: Otoitza ba gero arte. O sea: Una oración y hasta la vista.

Publicado en el periodico.com

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