Actualizado: 24/07/2021
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Musulmanes de Algeciras reclaman un cementerio para no trasladar a sus muertos a otras ciudades de España

Musulmanes de Algeciras reclaman un cementerio para no trasladar a sus muertos a otras ciudades de España

La asociación islámica Al-Yazira Al Khadra, presentó en abril de 2020 un escrito al Ayuntamiento de Algeciras en el que solicitaba de manera urgente, la cesión de una parcela en el cementerio municipal para destinarla a enterramientos para seguidores de la religión islámica.

A día de hoy la comunidad islámica sigue sin tener un cementerio propio o una zona en el camposanto de la ciudad a pesar de contar con una población de esta confesión que se estima en más de 12.000 personas.

El segundo imán de la mezquita Al-Huda de Algeciras, Mohamed Mkadem, asegura que “el problema existente desde hace años en la ciudad y también en el resto de la comarca donde se ha agravado con el aumento de la mortalidad a causa de la pandemia de Covid-19”.

Cada vez que fallece uno de sus miembros y se le quiere enterrar con el rito islámico (en la tierra y orientado a La Meca, fundamentalmente) el fallecido tiene que ser trasladado a los cementerios más cercanos como son: Fuengirola, Ceuta o Jerez. Pero con la pandemia el número de personas a inhumar en otras ciudades se ha desbordado y la comunidad algecireña ha tenido que empezar a buscar espacio en cementerios cada vez más lejanos.

“Ahora estamos viendo si a la última persona fallecida la podemos llevar a Córdoba o Valencia”, explica Mkadem. “A Marruecos es imposible trasladar a los muertos por Covid, porque las familias no tiene recursos, además de buscar espacio se hace una recolecta entre la comunidad para sufragar el traslado del cuerpo”. El entierro en Valencia puede costar entre 3.000 y 3.500 euros, en Ceuta en torno a 2.000. “No todo el mundo tiene un seguro o puede pagarlo”, nos dice MKadem.

Al-Yazira Al Khadra recuerda que España se rige por el principio de laicidad o aconfesionalidad, ”lo que exige una neutralidad ante el fenómeno religioso y al mismo tiempo se establece la obligación del Estado de cooperar con las confesiones religiosas presentes en la sociedad española y con reconocido arraigo o firmante de un acuerdo de cooperación, como es el caso de la confesión musulmana”.

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