Actualizado: 12/12/2018
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Tumbas con nombre de mujer en el cementerio de La Almudena de Madrid

Tumbas con nombre de mujer en el cementerio de La Almudena de Madrid

Cantantes, escritoras, actrices, son las protagonistas de la última ruta que propone el cementerio de La Almudena de Madrid, considerado el más grande de Europa occidental, cuyos vastos terrenos (120 hectáreas) albergan los restos de algunas de las figuras femeninas más destacadas de los últimos 150 años de la historia española.

El recorrido “Mujeres singulares”, el quinto que diseña la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid (Emsfcm) para dar a conocer el camposanto donde descansan más de 5 millones de personas, visita las sepulturas de siete de ellas de diversa procedencia y ocupación, a las que une su vinculación a la ciudad.

El secretario general de la Emsfcm, Carlos Sanza, explica que las visitas temáticas al cementerio, que son guiadas y gratuitas, se pusieron en marcha el pasado mes de marzo y han sido prorrogadas provisionalmente hasta diciembre, sin descartar que se conviertan en una oferta permanente.

Cerca de 3.000 visitantes han disfrutado ya de esta actividad, que según Sanza pretende “desmitificar el tabú de la muerte” y presentar el recinto como un atractivo turístico como otro cualquiera de la ciudad.

La ruta “Mujeres singulares” comienza en la puerta de O’Donnell, que da acceso a la zona más moderna del recinto, la ampliación concluida en 1955, cuya ordenada disposición ortogonal contrasta con el anárquico laberinto del área más antigua.

Una sepultura que cobija a Josefa Pérez de Soto y a Casimira Fermina Oliva, dos nombres aparentemente anónimos, pero que están escritos en una de las listas más exclusivas de la historia: la de supervivientes al naufragio del Titanic.

La llegada de estas dos madrileñas al célebre buque fue, cuanto menos, llamativa: Casimira, una sirvienta, acompañó a la acaudalada Josefa durante la luna de miel de ésta, un periplo de dos años por toda Europa (viaje en el ferrocarril Transiberiano incluido) que tuvo un trágico final a bordo del transatlántico, donde falleció Víctor, el marido de la señora.

Al ser imposible localizar el cadáver de Víctor, Josefa tuvo que luchar durante años para que se le reconociera la viudedad y poder casarse de nuevo; Casimira, por su parte, regentó discretamente una casa de huéspedes en la calle Desengaño hasta morir a los 95 años.

Amiga, anfitriona y “madrina” de artistas como Pedro Almodóvar, Andy Warhol o Alaska, María Blanca Sánchez Berciano fue un personaje clave en la Movida madrileña, y es otra inquilina singular y algo desconocida del cementerio.

Su casa fue un punto de paso y reunión para multitud de creadores que iniciaron su carrera al albur de este movimiento, y ella acabó por convertirse en una reputada coleccionista de arte a base de comprar las obras primerizas de aquellos que se iniciaban en el mundillo.

Mucho más fácil de identificar es la sepultura de Olga Ramos, en la que se puede leer el apodo de Reina del cuplé, que se ganó a pulso a lo largo de su reputada carrera artística.

Bajo una lápida ennegrecida y tremendamente desgastada por la erosión, hasta el punto de hacer casi ilegibles las letras en ella inscritas, descansan los restos de una figura clave de la lingüística española como María Moliner, cuyo “Diccionario del uso del español” ha sido una obra de referencia desde su publicación en 1966.

En el fastuoso panteón familiar de los Millán-Astray reposa Pilar, famosa dramaturga de los años veinte y treinta, y cerca de allí se encuentra enterrada, con su nombre civil (Ana María González), Maruja Mallo, una de las pintoras más sobresalientes de la Generación del 27.

El recorrido concluye al lado de la capilla del cementerio, donde está sepultada la actriz y productora teatral María Guerrero, que da nombre al teatro madrileño antiguamente conocido como teatro de la Princesa.

Todas estas mujeres dan para escribir largo y tendido, pero no son las únicas figuras femeninas de excepción que ocupan el cementerio. Otros de los recorridos guiados que propone la Emsfcm pasan por las sepulturas de Concha Espina.

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