Actualizado: 21/09/2021
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Cementerios muy vivos

Cementerios muy vivos

Vía: Autor.: Andrés Portero / Deia

Hace algún tiempo pudo ser considerado de mal gusto, pero el turismo funerario va ganando adeptos en los últimos años, como ha confirmado la última edición de Fitur. Hoy en día, visitar las tumbas y los jardines de los camposantos, que acumulan toneladas de arte y pedazos de historia de las ciudades, se está poniendo de moda. En el caso de Bizkaia, destacan los cementerios de Bilbao, Getxo, Abadiño, Elorrio, Markina y Portugalete.

Para muchos resultó toda una sorpresa encontrarse hace unas semanas, en la última edición de Fitur, el proyecto Cementerios Vivos, impulsado por la Asociación Nacional de Entidades y Empresas Municipales de Servicios Funerarios y Cementerios, y cuyo objetivo es “facilitar al visitante todos los detalles del patrimonio que ofrecen los camposantos”. Lo que antes pudo considerarse macabro o de mal gusto, hoy deviene en moda y oferta turística alternativa, amplia y singular. “Emocionan, sorprenden y fascinan”.

Con esta estimulante consigna, acompañada de una invitación a “unas vistas únicas” y “paseos tranquilos” por jardines con encanto y la posibilidad de descubrir “pedacitos de historia de las ciudades”, se publicita la web cementeriosvivos.es, que incluye a los camposantos de las grandes ciudades, como el de Polloe, en Donostia, y el de Bilbao, en Derio. Este último, inaugurado en 1902, recoge la memoria histórica de la villa y sus arquitectos aprovecharon una etapa floreciente para dotar al cementerio de destacados ejemplos de la escultura vasca. También se dio importancia al ajardinado del recinto y a la plantación de distintas especies arbóreas, con especial atención al impactante conjunto de la entrada principal. Todos esos factores unidos han producido un conjunto histórico artístico irrepetible y que cautiva a los visitantes con su esplendor e interés.

Fuera de la capital bilbaina, cuyo cementerio ofrece visitas guiadas y con audio y que alterna estilos artísticos como el expresionismo, el cubismo, el naturalismo y el clasicismo, también existen camposantos de gran atractivo, como el de Getxo. Ubicado en La Galea, pegado al mar Cantábrico y obra realizada por Juan Antonio de Menchaca, en 1963, destaca por su suntuosa puerta principal y dos adyacentes, de rejería.

Aunque las avenidas principales están asfaltadas, las vías laterales cuentan con un manto de hierba frondoso y muy cuidado que hace agradable el paseo para contemplar las numerosas obras de arte desplegadas en tumbas y panteones, algunos con puertas de hierro forjado. Su suelo es un mosaico firmado por el escultor Lucarini y

también cuenta con obras de Miguel Conrado de Salazar. Del resto de camposantos vizcainos, que tienen como norma contar con pórticos para alojar las sepulturas junto a amplios espacios ajardinados, destaca también el ubicado en Portugalete. Atesora un amplio conjunto de sepulcros de elevada calidad y cuenta con una organización espacial en barrios, similar a las ciudades. Sus capillas y panteones son muestras destacables de la escultura funeraria vizcaina.

El de Markina-Xemein está adosado al norte a la iglesia de Santa María y es una necrópolis porticada; el de Abadiño tiene grabadas inscripciones funerarias en el muro exterior y los entablamientos del pórtico mientras que el de Mundaka (romántico y pintoresco) está situado junto a la ría de Gernika.

Dos necrópolis
Gran importancia ofrece la necrópolis de Argiñeta, en las afueras de Elorrio, frente a la ermita de San Adrián, cuyo número y calidad de elementos, así como su antigüedad (siglo VII), la convierten en uno de los monumentos funerarios vascos más importantes.

Tiene una veintena de sepulcros y cinco estelas, todos erigidos con piedra arenisca procedente de las canteras del monte Oiz. La otra necrópolis vizcaina a visitar es la de Garai, en el conjunto funerario medieval Aostarri, sito junto a la ermita de San Juan Bautista de Momoitio y recuperado a finales del siglo XX. Ofrece cinco estelas discoidales precristianas y 23 tumbas, algunas de nobles visigodas y con inscripciones latinas.

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