Actualizado: 17/06/2019
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El nuevo Tanatorio Municipal de Fuentes de Ebro una arquitectura para el transito

El nuevo Tanatorio Municipal de Fuentes de Ebro una arquitectura para el transito

Vía: Ayuntamiento Fuentes de Ebro

El nuevo Tanatorio de Fuentes de Ebro (municipio de la provincia de Zaragoza) surge, en su concepción inicial, de las diferentes necesidades funcionales y simbolismos que despiertan el mundo de la vida y de la muerte, ambos confluentes en espacio y tiempo en el edificio que nos ocupa.

De esta antítesis nace la idea de establecer dos zonas claramente diferenciadas entre sí, tanto morfológica como técnica mente. La zona de acceso público se conforma en una pieza longitudinal (en la dirección del vial que la limita), estrecha y de altura menor que la segunda, haciendo el edificio mucho más “amable” para el viandante en su aspecto exterior.

Se estructura con una losa de hormigón que se sustenta sobre unos pilares metálicos forrados de alabastro, potenciando la sensación de liviandad de la cubierta. Tanto los materiales utilizados en esta zona (hormigón y alabastro), como la relación interior-exterior (una ventana corrida que permite la visión directa al exterior), fomentan la permeabilidad y la luminosidad de un espacio más dinámico y abierto que el destinado a la vela de los difuntos.

Este último se concibe, en contraposición con el anterior, como un espacio más íntimo y recogido. Se resuelve mediante muros de carga de ladrillo visto, tanto al interior como al exterior, conformando espacios cerrados que no tienen relación directa visual con el exterior. La cubierta inclinada que remata esta zona permite la entrada de luz cenital en su parte más elevada, luz que llega tamizada a través de unas placas de alabastro.

Cabe destacar también la decisión de utilizar  materiales autóctonos en la ejecución del edificio: tanto el alabastro como el ladrillo han sido utilizados en la zona para edificaciones de toda índole, desde las más humildes como corrales de ganado o tapias, hasta edificios representativos e históricos como ayuntamientos, iglesias y palacios.

Aunque el lenguaje del edificio es inequívocamente contemporáneo,  esta utilización de materiales que están en la memoria colectiva aproxima a la gente mayor a la estética del mismo. La capacidad simbólica de dichos materiales: el ladrillo como un elemento más eterno e inmutable con el paso del tiempo, frente al alabastro que por sus características propias madura a lo largo del tiempo cambiando de color y textura, responde a ese interés en remarcar sendos espacios: el de la vida que como tal muta con el tiempo y el de la muerte que es eterno e imperecedero.

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