Actualizado: 25/11/2020
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El Instituto de Medicina Legal de La Rioja cumple diez años

El Instituto de Medicina Legal de La Rioja cumple diez años

El Instituto de Medicina Legal de La Rioja se constituyó hace diez años. Hasta entonces cada uno de los médicos forenses que trabajaban en la comunidad estaban adscrito a dos o tres juzgados.

Fue en el año 2003 cuando los forenses riojanos pasaron a integrarse en «una estructura común; el trabajo dejó de ser individual para ser un trabajo en equipo, con la mejora en la calidad de las pruebas periciales», afirma Jorge González Fernández, el director del Instituto. El centro cuenta hoy en día con una plantilla de diecisiete personas: ocho son los médicos forenses, a los que se suman una psicóloga, una trabajadora social, cuatro administrativos y tres oficiales sanitarios.

Ubicado en la calle Hermanos Hircio de Logroño, el Instituto dispone de los servicios de Patología Forense y Clínica Forense, este último con delegaciones en Rioja Baja y Alta, concretamente en Calahorra y Haro. Además, cuenta con una Unidad de Valoración Forense Integral, que atiende los casos de violencia de género y con una Comisión de Docencia e Investigación, ya que acoge a «estudiantes de Medicina de la Universidad de Zaragoza, de Psicología de las universidades Pontificia y Civil de Salamanca y alumnos del Instituto Río Ebro de Miranda».

«Disponemos de todo lo necesario para llevar a efecto las pruebas periciales con la debida garantía para atender la función que nos encomiendan desde la Administración de Justicia», afirma su director. Jorge González nos abre las puertas del Instituto de Medicina Legal de La Rioja, un centro que dirige desde su creación y donde la máxima es «el rigor científico». «Nuestra misión principal es el asesoramiento médico a jueces y tribunales», explica el responsable de un equipo de profesionales con una amplia formación no solo en medicina sino también en psiquiatría, genética, criminología, adn, estudio de manchas de sangre, tóxicos…

Influencia de la televisión

Una de las funciones que más se conoce de un médico forense es la patología forense, las autopsias. Pero la gran parte del volumen de trabajo del Instituto «entre el 85 y el 90%» se centra en el área de Clínica Médico Forense «que atiende las periciales en personas vivas», especifica González. Este servicio estudia periciales «psiquiátricas, sobre lesiones, sobre agresiones, sexuales, violencia sobre la mujer». Todos ellos, casos en los que el juez necesita valoración.

El éxito de series de televisión como ‘CSI’ ha puesto de moda la medicina forense. «Hay jóvenes que se están acercando a la policía científica y a la medicina forense a través de estas series y desde esa perspectiva todo lo que sea captar nuevas vocaciones está bien, lo que ocurre es que son series de ficción y usan unas tecnologías que no se parecen en nada a la realidad.

En esa vertiente no nos están haciendo ningún favor, nosotros en la realidad no podemos resolver los casos en cuarenta minutos, resolver un caso complejo nos lleva mucho tiempo de estudio, mucho tiempo para realizar las pruebas necesarias y luego una elaboración intelectual muy compleja para llegar a unas conclusiones que sirvan a la Administración de Justicia», advierte. «Trabajamos en estrecha colaboración con la Policía Judicial y Científica porque de la colaboración es donde surgen los mejores resultados en la resolución de los casos», añade.

Forenses de toda España acaban de asistir en Logroño al Curso de Patología Forense en el que se ha abordado, entre otros asuntos, «la muerte súbita inexplicada: el papel de la genética». El trabajo de los forenses en este caso puede evitar otras muertes. «Si nos encontramos con un sujeto de una edad en la que no debía haber fallecido porque se desconocía que padeciera alguna enfermedad, nos ocupamos de su estudio y si determinamos que ha fallecido por una causa genética, procuramos que los servicios sanitarios den a los familiares un tratamiento preventivo». Suelen ser enfermedades de origen genético relacionadas con alteraciones cardiacas.

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