Actualizado: 19/01/2021
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La silla vacía: primera Navidad tras la irrupción de la pandemia

La silla vacía: primera Navidad tras la irrupción de la pandemia

El “síndrome de la silla vacía” alude al sentimiento que experimentamos ante la falta de un ser querido en una fecha tan señalada como es la festividad navideña. En un año marcado por una crisis sanitaria sin precedentes, y por unas limitaciones que han impedido que las familias se despidieran de sus seres queridos, los procesos de duelo pueden reflotar con dureza.

“La intensidad con la que se siente la ausencia del ser querido en estas fechas puede llevar a revivir alguna de las fases del proceso de duelo con dureza, y este año muy especialmente”, asegura Marian Carvajal, responsable de Atención Emocional del Grupo Albia.

A pesar de que el proceso de duelo supone una reacción psicológica natural, normal y esperable, de adaptación ante la pérdida de esa persona, no haber podido despedirse o velar a los seres queridos igual que antes de la pandemia ha hecho que las familias revivan algunos sentimientos complejos, como la rabia y la culpa. “Si no se sustituye de forma progresiva ese sentimiento por otras emociones más adaptativas (como agradecimiento o gratitud) puede desencadenar en un anclaje patológico en el dolor, con una más que probable complicación en el proceso del duelo”.

El conjunto de emociones y pensamientos que surgen de esta experiencia, denominada simbólicamente “la silla vacía”, forma parte de un proceso único e intransferible que cada persona afronta de una manera distinta. Así, desde el Departamento de Atención Emocional de Albia apuntan algunas estrategias para afrontar las primeras navidades tras la expansión de la Covid-19:

.- Expresar libremente nuestras emociones (tristeza, alegría, llanto, agradecimiento, etcétera) y compartirlas con otros miembros de la familia sin juzgar. Este es el primer paso para vivenciar estas fechas con mayor entereza, afrontando la ausencia del ser querido que ya no está.

.- Preparar las reuniones familiares con antelación y participar en los preparativos para estar activos y con la mente ocupada en los días previos.

.- Buscar una manera de incluir y recordar a nuestro ser querido en la reunión. Tratar de tenerlo presente simbólicamente, por ejemplo: homenajear con un brindis, dedicar unas palabras de recuerdo y agradecimiento, encender una vela y colocarla en la mesa o hacer sonar su música preferida son algunas posibilidades.

.- Tener presente a los niños -que también viven, a su manera, el duelo- e invitarles a participar: que observen cómo los adultos afrontan la situación y expresan sus emociones, para que ellos puedan utilizar los mismos recursos.

.- Comunicar con antelación a los familiares y amigos más cercanos cómo vamos a organizar la cena o comida navideña: que sepan cómo pueden participar y acompañar sintiéndose cómodos durante el encuentro.

Despedidas para dar el adiós definitivo
La despedida supone asumir la nueva perspectiva frente al hecho de la pérdida, implica dejar marchar a una persona fallecida y afrontar un nuevo escenario aún por definirse. Es un final en sí mismo y un punto de partida para el inicio del duelo. Por ello, “hay familias que pueden encontrarse en una situación vulnerable al no haber podido despedir a sus seres queridos y no haber sustituido ese adiós por otro acto o ceremonia alternativa e igualmente terapéutica”, apunta Carvajal. Así pues, el duelo, durante la Navidad, evoluciona y se vive de diferente manera y con distinta intensidad.

En estas fechas tan señaladas, llevar a cabo rituales de despedida puede ser una gran manera de rendir homenaje a la experiencia vital de la persona que ya no está. Ahora bien, estos deben afrontarse con cautela, ya que “el efecto de rebote emocional se puede dar en los casos en los que la persona no ha podido asimilar la pérdida aún, o sigue bajo un cierto shock emocional en el que sigue vivenciando la situación como irreal”.

Los servicios funerarios de Albia en el segundo repunte de la Covid-19
Aunque los meses más intensos se dieron durante el segundo trimestre de este año, Albia ha seguido reforzando y adaptando los protocolos de seguridad y los recursos para proporcionar el mejor servicio a las familias, y apoyar en todo lo posible a las autoridades sanitarias en un contexto como el actual.

Durante este segundo repunte, los servicios funerarios de Albia han operado con normalidad. En todo momento, dentro del plan de contingencia diseñado a tales efectos, se han dispuesto los recursos e instalado las infraestructuras necesarias de soporte en los diferentes centros poder asegurar la continuidad de un servicio fundamental para la sociedad. “Nuestra prioridad es garantizar la salud de los trabajadores y las familias y nuestro compromiso asegurar el servicio funerario para ser útiles a la sociedad ahora más que nunca”, ha destacado Juan Rodríguez, CEO de Grupo Albia.

Sobre Grupo Albia
Albia, perteneciente al Grupo Santalucía, es un grupo empresarial de referencia a nivel nacional dedicado a la organización, gestión y realización integral y personalizada de servicios funerarios. En la actualidad, el grupo gestiona 253 centros funerarios, 122 tanatorios, 34 crematorios, 20 cementerios en todo el país y una flota superior a los 500 vehículos propios. Además, gestiona 4 empresas de arte floral y una fábrica de transformación de mármol.  A cierre de 2018, suma una plantilla próxima a los 1.300 profesionales que realizaron más de 70.000 servicios funerarios. Más de 7 millones de personas utilizan sus instalaciones al año.

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