Actualizado: 22/09/2020
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Los musulmanes también cambian sus costumbres y ritos de enterramiento por el coronavirus

Los musulmanes también cambian sus costumbres y ritos de enterramiento por el coronavirus

La tradición islámica marca que la persona que fallece debe ser enterrada -nunca incinerada- conforme a unos preceptos que comparten los musulmanes.

La cremación es una de las palabras que no entran en los preceptos de religión islámica ya que es un término que se rechaza ampliamente debido a la creencia islámica sobre la resurrección del cuerpo físico.

Las tumbas musulmanas sólo cuentan con una lápida plana con escritura árabe y en el servicio en el cementerio se lee la primera Sura del Corán, seguido de las oraciones de los presentes.

El estado de alarma por el coronavirus se está llevando por delante muchas tradiciones, algunas tan antiguas como la del entierro islámico que, hoy en día, no ha tenido más remedio que adaptarse a las circunstancias.

Una tradición muy característica de los musulmanes es la multitud de personas que van detrás del féretro, algo con lo que ya ha podido el coronavirus.

En Ceuta este rito se vive con frecuencia ya que no sólo unas 35.000 personas de las 85.000 oficialmente censadas son de religión musulmana sino que, además, la autonomía posee uno de los cementerios musulmanes en uso más antiguos de España, conociéndose su existencia ya en el siglo XVIII.

El cementerio de Sidi Embarek, con más de 90.000 metros cuadrados, tuvo su origen vinculado al morabito del mismo nombre, donde se enterraban los musulmanes devotos, siguiendo la tradición. El paso de los años ha motivado que los restos de miles de musulmanes descansen en este camposanto.

Costumbres de las familias islámicas
Las familias islámicas generalmente son muy unidas y esto se traduce en que muchos asisten al funeral para mostrar su apoyo, presentar sus respetos y lamentar la pérdida de un ser querido, destacando que conforme a las tradiciones islámicas, el funeral y el entierro suceden lo más pronto posible para liberar el alma del cuerpo.

Ahora todo ha cambiado: el cuerpo queda custodiado por los responsables de la funeraria hasta darle sepultura, el mismo lo preparan en uno de los lugares del cementerio musulmán, el féretro se traslada hasta el sitio de enterramiento por los encargados de la funeraria y a la despedida sólo acuden tres personas, guardando las distancias.

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