Actualizado: 18/09/2020
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La rehabilitación del cementerio judío de La Alcazaba de Melilla no gusta a todos

La rehabilitación del cementerio judío de La Alcazaba de Melilla no gusta a todos

La rehabilitación del viejo cementerio judío de La Alcazaba o San Carlos no ha contentado a todos, este proyecto perseguía proteger las diferentes tumbas de la necrópolis, encontrándonos con un recorrido preliminar por los recintos amurallados, donde las vistas de estos ofrecen una imagen única.

Además forma parte de una zona de paso al nuevo paseo marítimo muy utilizado para el paseo y el disfrute de la ciudadanía.

El proyecto ha contado con varias fases en su ejecución
De las obras ejecutadas, destacamos el acondicionamiento para uso turístico de la zona de estancias de la necrópolis, en particular, y un mirador situado en sus inmediaciones, aunque al otro lado de la carretera, el más cercano a la necrópolis. Para potenciar desde este punto las vistas de la muralla medieval y edificios del recinto amurallado, el proyecto propone la ubicación de este mirador, con la limpieza de la zona, y ubicación de una zona ajardinada. Además del establecimiento de bancos para el descanso del paseante.

El proyecto delimitaba con hitos el ámbito de la necrópolis; con rocas de asperón, o su equivalente, como que forman parte de las murallas; la señalización se ha realizado con piedras, hundidas en el suelo en posición horizontal, y cada una tiene encima grabada una estrella de David en acero encastrada. Precisamente una de las señas de identidad de las tumbas es su orientación del cadáver con la cabeza hacia el Oeste y los pies hacia el Este.

Al margen de que la entrada al cementerio judío está también señalizado, el proyecto contemplaba una intervención en las mismas tumbas que se encuentran a cielo abierto. En este sentido, se plantea la estabilización de los taludes con una malla y la protección de las tumbas con un sistema “absolutamente reversible”. Antes de su colocación se ha llevado a cabo una limpieza de los espacios funerarios y de todo el entorno; y la reparación de piedras deterioradas con mortero de cal. También se ha colocado una pequeña barandilla para dar seguridad a los visitantes.

Una vez acabada la obra con su correspondiente señalización y acondicionamiento de los diferentes espacios, dicha necrópolis ha de formar  parte obligatoria del recorrido de ruta a la Melilla Sefardí que ofrece en la actualidad la asociación MEM GUIMEL. Este nuevo recurso ofrecerá a los melillenses en general y a los turistas en particular una forma distinta de contemplar la ciudad.

Preguntado por su opinión, el presidente de la Comunidad Judía de Melilla, Jaime Azancot, afirma que el anterior Gobierno, que fue el que ejecutó las obras, le enseñó, a él y al rabino principal de Melilla Yamin Bittan Benzaquén, el proyecto antes de ejecutarlo. “No había piedrecitas encima de las tumbas sino alrededor”, dijo al diario El Faro, refiriéndose a la grava rojiza que rodea los sepulcros, tras la reciente restauración.

“El proyecto que nos enseñaron en el 2015 y el que se ha llevado a cabo no tienen nada que ver, pues en el proyecto inicial se incluía un pequeño museo sobre ritos funerarios, un parque, etc.

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