Actualizado: 17/07/2018
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Arqueólogos españoles desvelan los secretos de la antigua ciudad de Tiro

Arqueólogos españoles desvelan los secretos de la antigua ciudad de Tiro

Con la ayuda de un equipo español de arqueólogos, Tiro, la ciudad fundada por los fenicios en el sur del Líbano actual hace unos tres mil años, va desvelando algunos de las joyas arquitectónicas que se levantaron en este lugar. Vestigios de una esplendorosa ciudad que acabó destruida por griegos, romanos y bizantinos, primero, y por un terremoto, después.

Esta importante metrópoli de grandes dimensiones y destacadas construcciones, dio lugar a un imperio colonial que entre los siglos IX y VI a.C. fundó las ciudades de Cartago, Cádiz, Malka, Ibiza, Palermo, Cagliari y Lixus (Larache).

En 1984 Tiro fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por sus restos arqueológicos, y es que, por esta costa oriental del Mediterráneo pasaron diversas civilizaciones que utilizaron la ciudad como cantera para levantar construcciones posteriores (principalmente romanas).

Los veinte años de guerra civil que asolaron al Líbano han dificultado a los arqueólogos de todo el mundo recuperar el patrimonio histórico del país. Entre ellos, desde 1997, un equipo de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona, dirigidos por la doctora María Eugenia Aubet, realizan excavaciones en un proyecto iniciado a petición del Ministerio de Cultura libanés.

Hasta 2010, la actividad arqueológica se centró en la necrópolis fenicia de Tiro, parcialmente afectada por la guerra. Se trata del cementerio fenicio más grande del Mediterráneo del que se han recuperado más de cuatrocientas tumbas de los siglos X-VI a.C., es decir, de la época de apogeo del antiguo reino de Tiro.

Esta etapa fue financiada desde España por el Ministerio de Cultura y el ya desaparecido Ministerio de Ciencia y Tecnología. Con el tiempo, y gracias al firme compromiso del equipo de arqueólogos con las autoridades libanesas se ha ido ampliando el proyecto arqueológico, abriendo, entre otros, un nuevo sector de excavación en el centro de la antigua ciudad, en lo que probablemente constituyó la acrópolis de dicha localidad.

Esta actuación, financiada por las fundaciones Palarq y Thyssen, descubrió parte de una puerta monumental de la época fenicia que daba acceso al centro de la ciudad desde la zona portuaria.

Necrópolis de Al Bass, un cementerio urbano
En la necrópolis fenicia de Al Bass todas las tumbas son de incineración, el rito funerario que sustituye al de inhumación tradicional en gran parte del Mediterráneo y Europa por esas fechas.

Las tumbas incluyen urnas con los restos óseos, amuletos y un ajuar de jarros y cuencos para los ritos de libación (vino, aceite, hidromiel) en honor del difunto y de alimento para el viaje al más allá.

La extensión del cementerio (se estima en unos dos kilómetros) demuestra que fue el principal lugar de enterramiento de la población de Tiro durante la Edad del Hierro.

Se trata de un recinto bien delimitado, con gran densidad de sepulturas que se superponen a lo largo de varios siglos, lo que suponen la principal novedad del hallazgo.

Y es que, hasta entonces, en el Mediterráneo oriental los cementerios de la Edad del Bronce habían estado formados por grupos o agrupaciones familiares de sepulturas fuera de las ciudades.

Sin embargo, Al Bass forma una sola unidad funeraria, donde coexisten tumbas individuales, agrupaciones y panteones familiares en un mismo lugar o fosa durante varias generaciones.

Todo indica que se da especial importancia a las relaciones de parentesco y a la idea de cementerio único para toda la ciudadanía, lo que resulta la principal novedad. Por primera vez en Oriente cabe hablar de “cementerio urbano”.

Acrópolis de Tiro
La misión arqueológica también ha trabajado en la acrópolis de la Antigua Ciudad insular de Tiro. Hasta el momento las excavaciones han permitido identificar un edificio monumental hecho de grandes losas de piedra, en el que se advierten las huellas de antiguos goznes pertenecientes a una puerta también monumental, posiblemente de los siglos VIII-VII a.C. y que, fue derruido tras la conquista de las tropas babilónicas de Nabuconodosor poco después del año 700 a.C.

Por su situación cabe pensar que se trata de una de las puertas de la ciudad alta, que en los relieves asirios de la época figuran a intervalos regulares en las murallas en lo alto de la ciudadela dominando el puerto meridional.

Además, muy cerca de este sector de excavación las excavaciones han sacado a la luz un barrio de casas y almacenes del Bronce Final (ca. 1500-1200 a. C) donde se han hallado gran cantidad de materiales de importación (vasijas chipriotas, micénicas y egipcias) que muestran la importancia de las relaciones comerciales internacionales que mantuvo la ciudad de Tiro por esas fechas.

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