Actualizado: 13/12/2017
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Algoranza, transforma las cenizas funerarias en un espectacular diamante de diseño

Algoranza, transforma las cenizas funerarias en un espectacular diamante de diseño

Vía: Notimex

Un minucioso proceso que empieza con la posesión de las cenizas de un difunto y culmina con la confección de un diamante hecho con su restos, se ofrece en México desde hace 12 años por la empresa Algordanza.

Arturo Lozano, ingeniero bioquímico y director general de Algordanza Norteamérica, explicó que el proceso de convertir cenizas en diamantes, que tanta polémica ha desatado tras darse a conocer la transformación del arquitecto Luis Barragán (1902-1988), aún es novedoso pero en México ya está teniendo éxito, por tratarse de un servicio muy personalizado.

“Desde el primer contacto con nuestros clientes les ofrecemos empatía y confidencialidad total, les brindamos toda la información del diamante, del proceso, de quiénes somos, las garantías, los certificados que ofrecemos, desde ahí empieza el proceso, dándole a la gente seguridad en algo tan nuevo, algo que les ha encantado”, aseguró Lozano.

En entrevista con Notimex, explicó que luego viene la transformación, un trabajo que requiere de 500 gramos de cenizas del ser querido, de donde se obtendrá el carbono necesario para el proceso, pero en caso de no lograrlo, se solicita a los familiares que obsequien un poco de cabello de familiares o de las personas cercanas que quieran hacerlo, para garantizar el producto.

“Hay gente que llega con nosotros y toma esta decisión con el corazón en la mano, con mucho amor, porque no cualquiera rinde este homenaje. Una vez que tenemos las cenizas el siguiente paso es enviarlas a Suiza, allá se hace un análisis químico cualitativo y cuantitativo, es como una huella dactilar”, subrayó.

Las cenizas, expuso, tienen cierta cantidad de óxido y es irrepetible, porque esas cenizas son únicamente de esa persona; ya que se tienen, entran a una fase de extracción de carbono con métodos físicos y químicos que logran separar las impurezas que puede tener el carbono, esto es un proceso muy complejo.

Entonces viene la fase de purificación, pues para obtener un diamante de joyería tiene que haber carbono puro, “emulamos lo que la naturaleza hace, ya que purificas el carbono entramos a la fase de grafitación, es como el lápiz grafito, por medio del calor, temperatura, cambios, presión, hasta que se logra purificar el carbono hasta el 99.99 por ciento”.

Posteriormente se pasa a la fase de cultivo y ahí es cuando la gente dice “quiero un diamante de .3 quilates (carat) o .5 o .6 y lo dejan cultivar y entre más lo dejamos cultivar, bajo las condiciones óptimas de temperatura y presión, entre más se cultiva el diamante irá creciendo”.

Aclaró que ellos lo monitorean durante las semanas y cuando llega al tamaño que les ordenaron, extraen la cápsula que se está cultivando y es un diamante en bruto, que es como lo que se obtiene de la naturaleza. El tiempo que lleva el proceso de transformación depende del tamaño que les pidan, por ejemplo uno de 0.3 quilates (carat), lo están entregando entre cinco a seis meses.

“Hemos crecido nuestro laboratorio en Suiza, al contar con máquinas de mayor capacidad, porque empezamos siendo cuatro países ahora somos más de 37 los que cuentan con este servicio, lo que ha hecho crecer la demanda del producto; pero todo depende del tamaño y comportamiento del carbono y las fases que conlleva este servicio, y si es muy grande se tarda hasta un año, con corte y pulido”.

Los requisitos son: acta de defunción, certificado de cremación, copias, comprobante de identificación y comprobante de domicilio del ordenante, que por lo regular es un familiar, que pueden ser los hijos o la esposa, así como llenar una solicitud del diamante y un acta de recepción de las cenizas, se pesan y se pone la cantidad en esta acta.

También dijo que hay diferentes cortes de diamantes como el esmeralda, el princesa y el corazón, estos dos últimos son muy bonitos y solicitados por la gente, sobre todo en México, porque en Estados Unidos piden más el esmeralda y el princesa, los cuales pueden ser colocados en una cajita o incrustados en un cuadro, porque “todo esto está rodeado de amor y se respeta la esencia de nuestro ser querido”, insistió.

Entrevistado en el jardín de la funeraria Memorial San Ángel, Lozano informó que los precios del servicio comienzan desde el diamante más pequeño que hacen y que es de 0.3 carat, el cual tiene un costo bruto de 69.000 pesos, (3.345 euros)que se puede elevar hasta casi los cinco mil dólares, unos 100.000 pesos, (4.850 euros) con corte y pulido. También hay paquetes familiares y facilidades de pago.

Los servicios que ofrece la empresa Algordanza en México es una experiencia posiblemente la más bella hasta ahorita, en la parte de servicios funerarios, “porque nosotros transformamos las cenizas de nuestros seres queridos en un diamante, único e irrepetible como en cada una de las vidas de las personas que se nos adelantaron. En México hemos logrado posicionarnos como una innovación y somos vistos como una alternativa mucho más dulce, una alternativa mucho más tangible”, aseguró.

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