Actualizado: 15/11/2018
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En Valencia hay 22 cadáveres que aún no tienen nicho: “el más antiguo lleva un año en la cámara”

En Valencia hay 22 cadáveres que aún no tienen nicho: “el más antiguo lleva un año en la cámara”

Vía: Juan Antonio Marrahí / Las provincias

En Valencia hay 22 fallecidos que todavía no cuentan con nicho, flores o tumbas que los rememoren. Al menos, de momento. Mientras, juzgados y forenses tratan de arrojar luz sobre sus fallecimientos, ponerles un nombre o encontrar a alguien que se haga cargo de ellos. “El que más tiempo lleva entró hace un año en las cámaras.

El caso más largo es el de una persona fallecida en Valencia que estuvo dos años en el tanatorio” hasta que el juez autorizó su enterramiento, explica el director del Instituto de Medicina Legal de Valencia (IML), Matías Vicente.

De esos fallecidos, 12 permanecían hace dos semanas en las cámaras del Instituto de Medicina Legal y otros 10 estaban en dependencias del tanatorio municipal reservadas a cuerpos bajo custodia judicial. “Actualmente no está legislado el tiempo máximo que deben permanecer bajo disposición judicial y se imponen las circunstancias de cada caso”, describe el responsable de los forenses.

Pese al esfuerzo de los profesionales, hay dos de estos 22 cadáveres que todavía no han podido ser identificados. Nadie sabe quiénes son ni de dónde proceden. Y menos aún quiénes son sus familiares. Este problema aparece en cuerpos en avanzado estado de descomposición, esqueletizados o fallecidos sin documentación, especialmente aquellos extranjeros muertos en soledad, españoles sin arraigo o personas en la indigencia. “En el IML tenemos por costumbre no enviar al tanatorio a personas que no están identificadas”, aclara Vicente.

En los fallecidos sin nombre, se extraen muestras de ADN para cotejar con un familiar en caso de que aparezca. Pero si pasa el tiempo y no hay ningún pariente con quien comparar el código genético resulta imposible poner nombre al difunto.

De los 22 cuerpos en el ‘limbo’ judicial hay 13 extranjeros. “En uno de ellos, por ejemplo, sabemos por el nombre que es de fuera de España pero no su nacionalidad”, detalla el experto del instituto, dependiente de la Conselleria de Justicia. En estos casos entra en juego el trabajo policial de Documentación y los contactos entre consulados para tratar de despejar la duda sobre la procedencia.

Aclarar la causa de la muerte no roba demasiado tiempo. “Un informe preliminar de una autopsia está listo, a lo sumo, en 48 horas”. Normalmente, los jueces autorizan el enterramiento con ese documento. Pero hay otro, el informe definitivo de la autopsia, que tarda más. “Sólo en algunos casos, se impide a la familia la incineración por si fuera necesaria una prueba posterior”, explica el forense.

Si hay problemas de identificación, el proceso sí se ralentiza. Y más en Valencia. Como ha informado Las Provincias, la falta de certificación de la máquina del IML para cotejos de ADN en investigación criminal hace que muchas de estas comparaciones tengan que enviarse a laboratorios de Barcelona. Esto supone retrasos de unos cuatro meses hasta que se confirma la identidad de la persona fallecida.

Las tardanzas más largas llegan con esas personas que ya tienen nombre y se ha aclarado la causa de su muerte pero no hay manera de encontrar a sus familiares o no se quieren hacer cargo del cuerpo. Es el caso de un fallecido en noviembre del año pasado. Entro como desconocido y se averiguó que su familia vive en Francia, pero nadie se ha hecho cargo de él. Lo mismo sucede con los dos hermanos hallados sin vida en un adosado de Requena.

Para que la estancia de los cadáveres en cámaras no se haga eterna, y en un intento por agilizar el proceso, el IML manda oficios cada tres meses a los juzgados recordando la situación de los cuerpos.

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