Actualizado: 29/07/2021
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Legazpi: un pueblo con vistas al cementerio

Legazpi: un pueblo con vistas al cementerio

Vía: Noticias de Guipuzkoa

Hay pueblos con vistas al mar, otros con vistas a la montaña y luego está Legazpi (Guipuzcoa): un pueblo con vistas al cementerio. Casi todas las casas de esta localidad se construyeron en una ladera del valle y en la otra la construcción más destacable es el cementerio. Muchos vecinos, lo primero que ven cuando salen al balcón es el lugar donde acabarán. Eso sí, no es un cementerio cualquiera.

Al estar situado en una escarpada ladera, tiene varias terrazas y el blanco de sus paredes contrasta con el verde del monte. Además, durante las noches se suele iluminar. Los vecinos que mejores vistas al cementerio tienen son los del barrio Itxaropen y allá hemos ido a recabar su opinión acerca de las originales vistas de las que disfrutan.

Julián Auzmendi tiene 69 años y lleva 33 viendo el cementerio cada vez que sale al balcón. Encontrarse todo los días con el lugar más estrechamente relacionado con la muerte no le da qué pensar. “No me afecta. Sigo viviendo al día. Además, no tengo intenciones de acabar allí. Quiero que cuando muera esparzan mis cenizas en el monte”.

No quiere que le lleven allí, pero no le molesta verlo a diario. “En Todos los Santos suele estar muy bonito. La gente suele llevar velas rojas y durante un par de días suele estar iluminado de ese color. No cambiaría de vista así como así. Hombre… si nos pusiesen la playa de La Concha delante…”.

Otro legazpiarra que vive de cara al cementerio es Egoitz Galdos. “Lo llevo igual que si tuviésemos cualquier otra construcción delante. Es verdad que quizá preferiría ver solo el monte, pero tampoco le doy más importancia. Cuando vinimos a vivir aquí sí salió el tema, pero nos acostumbramos enseguida a la presencia del cementerio”.

Arantxa Pinedo también lo lleva con naturalidad. “Vívíamos en el barrio Arantzazu y en 1974 vinimos a Itxaropen. Para entonces ya estaba construido el cementerio, por lo que no nos llamó la atención tenerlo delante”. Además, las ventanas de su casa dan hacia Oñati. “No tengo nada en contra del cementerio, pero prefiero ver Aizkorri”, presume.

Jose Mari Urcelay, cronista local durante muchos años, no vive en Itxaropen, sino en San Ignacio. Pero él también ve perfectamente el cementerio desde su casa. Recuerda que antaño estaba en la entrada del barrio Hegialde. “Tuvieron que trasladarlo porque se había quedado pequeño y no se podía ampliar, debido a que tenía cerca los pabellones de Patricio. En el lugar donde estaba el viejo cementerio construyeron viviendas”.

Supone que el nuevo lo construirían en la otra ladera del valle porque era donde había terreno libre. Libre sí, pero escarpado también. “El nuevo cementerio no resulta muy cómodo. Tuvieron que instalar un montacargas para subir los ataúdes y los escalones son peligrosos para la gente mayor”.

Accesible no resulta, pero visible sí. En Legazpi no hace falta colocar señales para indicar por dónde se accede al cementerio: la construcción se ve desde todos los rincones del pueblo.

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