Actualizado: 26/07/2021
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El cementerio británico de Valencia que data del siglo XIX se encuentra en un estado lamentable

El cementerio británico de Valencia que data del siglo XIX se encuentra en un estado lamentable

Vía: Carlos Garsán / Las provincias

El cementerio protestante británico de Valencia, cuya construcción data de mediados del siglo XIX y que está calificado como bien de relevancia local, agoniza. Víctima de numerosos robos y profanaciones en los últimos años, sus lápidas y tumbas presentan roturas y profundas grietas, así como sus vidrieras.

Tras las continuas denuncias por parte del Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio Cultural, señalando el «lamentable estado» del espacio, el Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo) emitió, no una, sino dos recomendaciones al no haberse llevado a cabo ninguna actuación en el primer caso. La respuesta del Ayuntamiento de Valencia, califican desde la asociación, resulta «indignante».

El Consistorio adujo «no poder acceder al interior ya que el recinto se encuentra cerrado» y, tras una inspección ocular por parte de miembros de la concejalía de Disciplina Urbanística, se apuntó que «el edificio auxiliar de la entrada presenta un estado aceptable», dando carpetazo al asunto.

El presidente del Círculo por la Defensa del Patrimonio, César Guardeño Gil, denuncia que, para acceder a las instalaciones, «tan solo hay que llamar al teléfono que hay en la propia página web del Ayuntamiento y en diversos carteles en el exterior del inmueble», una visita que él mismo ha realizado tras ponerse con contacto con la Embajada Británica. Precisamente es en el interior del cementerio protestante que, apuntan, se encuentran los desperfectos. Los actos vandálicos han dejado tumbas destrozadas, además de la maleza y humedades.

El cementerio alberga cerca de 350 sepulturas, la mayor parte excavadas en tierra y señaladas con lápidas grabadas en diferentes idiomas, principalmente alemán, inglés y francés. Este espacio fue la respuesta lógica a la Real Orden de 13 de noviembre de 1831, que autorizaba la construcción de cementerios desprovistos de iglesia para aquellos cristianos no católicos. El mal estado del lugar no es nada nuevo pues, tras el robo de cadenas decorativas y ángeles tallados en 2008, la situación ya fue denunciada por el Consell Valencià de Cultura.

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