Actualizado: 24/07/2021
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Al quemar un cadáver se produce óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono y partículas sólidas

Al quemar un cadáver se produce óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, monóxido de carbono y partículas sólidas

Vía: La Voz

La empresa San Marcos ha dado un paso adelante y ya construye una instalación en el polígono industrial de A Reigosa, en el vecino municipio de Ponte Caldelas, (provincia de Pontevedra). El gerente de la firma, Juan Perdiz, organizó el pasado jueves una jornada informativa para dar a conocer el proyecto, las razones por las que se hará en Ponte Caldelas y, sobre todo, qué hay de cierto en los temores de quienes se oponen al mismo.

¿En qué fase está el proyecto de A Reigosa?
Perdiz explicó que ha solventado todos los trámites administrativos en la Xunta y en el Concello de Ponte Caldelas, y que comenzará a funcionar cuanto antes. «Se pode ser antes do verán, mellor», aseguró. El horno crematorio es la primera fase de un complejo funerario que incluye otras instalaciones: salas de velaciones, almacén de ataúdes, central de floristería y fábrica de lápidas.

El empresario funerario culpó al teniente de alcalde de Pontevedra, Antón Louro (PSOE) de que la instalación no se pueda hacer en la capital de la provincia. Subrayó que en Galicia hay ya una veintena de crematorios, que todas las ciudades cuentan con al menos uno y que por ello el mercado pontevedrés es muy atractivo para las empresas. San Marcos ha recurrido la normativa pontevedresa ante el TSXG, pero Perdiz subrayó que «somos unha empresa e non podemos pararnos á espera dos xulgados». De ahí que se optara por la opción de A Reigosa para dar servicio al norte de la provincia.

¿Cómo funciona el crematorio?
Las respuestas las dio Nieves Losilla, ingeniera química de la empresa fabricante del horno que utilizará San Marcos. En su interior se alcanzarán temperaturas de entre 700 y 800 grados centígrados que permitirán la completa cremación de un ataúd y un cuerpo en unas dos horas. Se trata, explicó, de una combustión lenta y con poco oxígeno (un 6 % de máximo) para evitar la generación de gases. El horno será de chapa de carbono y tendrá un recubrimiento refractario de hormigón. Además, contarán con un quemador y un elemento llamado «poscombustor», que es clave para que no se produzcan emisiones a la atmósfera, según explicó la experta.

¿Qué contaminación genera un crematorio?
«Como fabricante -explicó Losilla a un auditorio formado por vecinos de Ponte Caldelas y de Pontevedra-, les puedo garantizar que no genera humos visibles ni contaminación». Ante las reiteradas preguntas y dudas de los asistentes -«que son perfectamente lógicas»-, lo explicó gráficamente: «Para que se hagan una idea, hacer una barbacoa en el jardín contamina más que un horno crematorio».

¿Qué gases emite la chimenea?
«Las emisiones son insignificantes», insistió Losilla, y están perfectamente reguladas por la legislación. Al quemar un cadáver se produce óxido de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), monóxido de carbono (CO) y partículas sólidas. La experta subrayó en todos los casos la emisión tras el paso de los gases por el «poscombustor» es mínima y está muy por debajo de los limites que establece la Xunta.

¿Hay riesgo de acumulación de partículas?
La experta que dio la charla insistió en que no. Esas «emisiones insignificantes» siempre quedarán en el aire y acaban oxidándose formando dióxido de carbono (CO2), que es inerte.

¿Se puede quemar cualquier cadáver?
Fue otra de las preguntas que se hicieron y la respuesta es que sí. Hay una sola excepción: los que hayan sido sometidos a radioterapia nuclear. Pero, por ejemplo, cuerpos que recibieran quimioterapia sí pueden ser quemados sin provocar emisiones de gases. Sobre elementos ajenos, lo único que se retira antes de ir al horno son los marcapasos, ya que llevan una pila que explotaría. Prótesis y otros «cuerpos extraños» se retiran con posterioridad de entre las cenizas. También se retiran los anclajes de los ataúdes.

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