Actualizado: 12/12/2017
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La muerte de un ser querido produce un cuadro depresivo durante un año

La muerte de un ser querido produce un cuadro depresivo durante un año

Vía: elfunerario.com

Alrededor del 16 por ciento de las personas que sufren la muerte  de un ser querido presentan un cuadro depresivo durante el año siguiente al fallecimiento del familiar o amigo. No obstante, esta cifra se incrementa hasta aproximadamente el 85 por ciento en la población mayor de 60 años.

Asimismo, cinco de cada cien personas pueden experimentar alucinaciones e incluso sentimientos de culpa, que se intensifican tras cumplirse el periodo normal de adaptación a la pérdida. Es lo que los especialistas denominan como ‘duelo patológico’.

“Un duelo normal se asocia a síntomas de tristeza que no son incapacitantes y duran unos pocos días. Sólo cuando las circunstancias han sido especiales –como la muerte de un hijo, fallecimiento por suicidio, muerte inesperada o por enfermedad terminal dolorosa y de larga duración–, la persona presentaba una relación de gran dependencia hacia el fallecido o alguna enfermedad psiquiátrica previa o existen sentimientos de culpa por alguna razón, tiende a aparecer un duelo patológico, que se caracteriza por mayor duración de los síntomas de tristeza y mayor intensidad”, ha explicado el psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, Javier García Campayo.

No obstante, el duelo es un proceso adaptativo normal ante una pérdida que tiene consecuencias psicológicas –tristeza–, biológicas y sociales, suponiendo uno de los acontecimientos más estresantes que debe afrontar el ser humano. Sin embargo, no se considera una entidad patológica psiquiátrica.

Para García Campayo el duelo patológico es, inicialmente, una complicación del duelo normal y todavía no es una depresión, pero en poco tiempo puede presentar la duración –al menos 2 semanas– y la intensidad –altera el funcionamiento laboral, social o familiar normal– y ser indistinguible de una depresión, con un tratamiento también similar: fármacos antidepresivos y psicoterapia, en este caso muy centrada en la pérdida.

Por este motivo, los especialistas coinciden en que es fundamental diagnosticar el tipo de duelo existente y en que no se deben tratar los procesos adaptativos normales, dado que todo el mundo tiene y debe asumir el pasarlo mal ante una pérdida. Ahora bien, cuando los síntomas de tristeza son duraderos (semanas) e incapacitantes, de modo que impidan realizar una vida laboral, social y familiar normal, es cuando se debe acudir a un especialista.

Por último, el experto ha recordado que el duelo no sólo se produce como consecuencia de un fallecimiento sino que, también, se puede producir por la pérdida del puesto de trabajo, discapacidad derivada de un accidente de tráfico o tras una mastectomía, pudiendo “cronificarse” hasta convertirse en una patología que se desencadene en una depresión.

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