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Un hallazgo en Etiopía revela rituales funerarios del Homo sapiens hace 100,000 años

Un hallazgo en Etiopía revela rituales funerarios del Homo sapiens hace 100,000 años

En el corazón de Etiopía, un descubrimiento arqueológico podría cambiar nuestra comprensión de los antiguos Homo sapiens. En el yacimiento de Halibee, dentro del Rift de Afar, un equipo internacional de científicos ha encontrado lo que parece ser la evidencia más antigua de cremación humana, remontándose a hace 100,000 años. Este hallazgo desafía las cronologías establecidas, ya que los restos calcinados más antiguos conocidos anteriormente en África se databan hace solo 3,300 años. Fuera del continente, el registro más antiguo databa de hace 40,000 años en Australia.

El investigador Ferhat Kaya, de la Academia de Finlandia, destacó la relevancia del descubrimiento al afirmar que proporciona una nueva perspectiva sobre cómo los primeros Homo sapiens interactuaban con su entorno. Este yacimiento, reconocido por su excepcional conservación, ha permitido a los científicos estudiar en detalle los fósiles humanos, los cuales presentan marcas de exposición a altas temperaturas, mordeduras de depredadores y signos de un enterramiento súbito. Estos indicios plantean preguntas sobre las circunstancias exactas que rodearon estas prácticas funerarias.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, también revela que estos Homo sapiens estaban profundamente influenciados por los ciclos hidrológicos locales. Se ha descubierto que regresaban a las llanuras de inundación del antiguo río Awash, un factor crucial para su supervivencia. Además, el hallazgo de herramientas de obsidiana, que no es nativa de la región inmediata, sugiere que estos grupos ya viajaban grandes distancias en busca de recursos.

El descubrimiento en Halibee no solo arroja luz sobre los ritos funerarios de los Homo sapiens, sino que también ofrece una visión detallada de su movilidad y capacidad de adaptación. La investigación se complementa con el análisis de más de 3,000 fósiles de animales, que han ayudado a mapear la biodiversidad del ecosistema durante el Pleistoceno tardío. A diferencia de los depósitos en cuevas, este yacimiento al aire libre ofrece una visión más completa de las actividades prehistóricas.

El equipo de científicos sostiene que la integración de datos geológicos, paleontológicos y arqueológicos es esencial para comprender la evolución de nuestra especie antes de su expansión hacia Eurasia. Este hallazgo no solo desafía las cronologías establecidas sobre las capacidades rituales del Homo sapiens, sino que también revalúa el papel del entorno local en el desarrollo de las culturas paleolíticas tempranas. En definitiva, este descubrimiento en Etiopía nos ofrece una nueva ventana al pasado, permitiéndonos entender mejor las complejas prácticas y comportamientos de nuestros ancestros.

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