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Descubrimiento en A Coruña podría revelar prácticas funerarias castreñas

Descubrimiento en A Coruña podría revelar prácticas funerarias castreñas

En el castro de Montes Claros, en A Laracha, A Coruña, un equipo de arqueólogos liderado por Puri Soto está desenterrando pistas que podrían cambiar nuestra comprensión de las prácticas funerarias de los galaicos de la Edad del Hierro. El descubrimiento de un posible espacio funerario junto a la monumental entrada del yacimiento ha despertado un gran interés en la comunidad arqueológica. Si se confirma esta interpretación, estaríamos ante uno de los hallazgos más significativos en años recientes, proporcionando una visión más clara de las creencias y rituales de estas antiguas comunidades.

Las excavaciones previas en el sitio habían identificado un gran edificio circular cerca de la entrada oriental, así como tumbas tardorromanas. Sin embargo, fue la detección de anomalías en el camino empedrado de acceso lo que motivó una reexcavación detallada. Sorprendentemente, bajo las tumbas tardorromanas emergieron fosas con fragmentos de cerámica castreña y otros elementos que sugieren prácticas de cremación. En una de estas fosas, se encontraron objetos que podrían haber sido parte de un ajuar, lo que sugiere la existencia de rituales funerarios.

Durante años, se pensó que las comunidades galaicas de la Edad del Hierro apenas dejaron rastros de sus prácticas funerarias. Sin embargo, investigaciones recientes en lugares como la necrópolis de Os Castros, en Lugo, han demostrado que sí existieron espacios dedicados al tratamiento de los muertos. Estos hallazgos ayudan a confirmar que la cremación jugó un papel importante en algunas comunidades castreñas.

El descubrimiento en Montes Claros se suma a otros hallazgos que están reconfigurando nuestra comprensión de las prácticas funerarias en el noroeste peninsular. La presencia de urnas cinerarias y depósitos de cremación en sitios como Xesteira das Palinas sugiere una continuidad de rituales funerarios desde el Bronce Final hasta la Edad del Hierro. Ahora, los arqueólogos están reevaluando estructuras previamente interpretadas como domésticas o de almacenaje, ya que algunas podrían estar vinculadas a rituales funerarios o a la memoria de los antepasados.

Lo que emerge de estos hallazgos es un panorama de prácticas funerarias diversas y discretas, integradas en ocasiones dentro de los propios espacios habitados. Aunque el número de descubrimientos sigue siendo reducido en comparación con los más de tres mil castros documentados en la región, cada nuevo hallazgo es crucial para reconstruir el mundo simbólico de estas antiguas comunidades. En conjunto, estos descubrimientos están ayudando a desmantelar la idea de que los pueblos castreños carecían de rituales funerarios reconocibles, revelando una cultura rica en tradiciones y prácticas complejas.

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