Actualizado: 04/12/2021
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Cementerios musulmanes

Cementerios musulmanes

Vía: Autor: Fernando Ramos

UNA de las consecuencias más visibles desde que la Constitución española declaró que España es un país aconfesional fue la retirada de la separación que en los cementerios públicos aislaba el llamado “cementerio civil” del católico.

En el primero se enterraba a los suicidas, a los ateos, a los de otras confesiones religiosas, aunque fueran cristianas. Fue un signo de modernidad, en el sentido de que en el espacio público todos los ciudadanos son iguales, sin que quepa separarlos por sus creencias o las de sus familiares. Pero esa regla general vino a quebrarse desde el momento en que se empezaron a crear en España parcelas o espacios para cementerios de la confesión musulmana, con la cesión de parcelas públicas. Los musulmanes no aceptan que sus muertos compartan espacio con no musulmanes. Lo que en un espacio público no se puede ni debe permitir.

Los ritos islámicos de enterramiento no son compatibles con las normas españolas de policía sanitaria sobre enterramientos y la normativa europea de traslados. Curiosamente, el país donde está residiendo el rey honorífico Juan Carlos I, es uno de los más activos para pedir que España permita que los musulmanes se entierren aquí sin respetar aquellas normas, Los ritos que el Islam considera esenciales en los enterramientos son el amortajamiento del cuerpo con una tela delgada de algodón, normalmente blanca, el enterramiento del cadáver sin féretro en una fosa en contacto con la tierra, recostándolo hacia el lado derecho, y con el pecho y el rostro orientados hacia la Meca.

El problema de los riesgos del enterramiento directamente en tierra se hace especialmente grave en zonas como Galicia, con abundantes acuíferos, dadas la posibilidad de que los efectos de la descomposición del cadáver alcancen a los mismos. En España viven dos millones de musulmanes tiempo de espera antes de proceder al entierro, que la normativa española marca que sea 24 horas tras la muerte. Sin embargo, los mahometanos sostienen que para ellos debe ser antes, a no ser que lo impidan motivos de fuerza mayor. Se diga lo que se diga existe un abismo que no hemos puesto nosotros entre el dar al-islam (el territorio del islam) y el dar al-harb (territorios habitados por infieles). Si los primeros quieren vivir en el segundo parece lógico que se sometan a las reglas sanitarias que rigen en este espacio./ Correo Gallego

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