Actualizado: 25/03/2019
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Informe pericial dice que la actuación tras el derrumbe de nichos en el cementerio de Monjuïc fue “la peor posible”

Informe pericial dice que la actuación tras el derrumbe de nichos en el cementerio de Monjuïc fue “la peor posible”

Un informe pericial encargado por los familiares afectados tras el derrumbe de nichos ocurrido en septiembre de 2017 en el cementerio de Montjuïc de Barcelona, concluye que la actuación llevada a cabo por la administración fue “la peor posible” y el trabajo se hizo “mal, muy mal”.

Este peritaje, que las alrededor de 60 familias perjudicadas han entregado al Ayuntamiento de Barcelona, lo ha llevado a cabo el catedrático de Antropología Física y Forense de la Universidad de Granada Miguel Cecilio Botella López sobre el derrumbe de 144 nichos en el citado campo santo.

En su estudio, el catedrático afirma que los trabajos posteriores al hundimiento se realizaron “lejos, no solo de cualquier protocolo de los muchos que hay establecidos, sino del más elemental sentido común”, de forma que “la manera en que se llevó a cabo fue la menos indicada”.

Botella López también considera que el tratamiento aplicado para recuperar y estudiar los restos humanos en el momento posterior al derrumbe de los nichos fue “apresurado y sin metodología específica alguna” y lo realizaron personas que no eran expertas en antropología física y forense.

“No se siguió protocolo alguno, no participó ningún arqueólogo ni antropólogo, no se empleó sistemática alguna y se mezclaron los restos humanos en montones en completo desorden por operarios sin conocimientos específicos en antropología física y forense”, sostiene el perito.

Este informe se ha presentado al consistorio después de que el titular del juzgado de instrucción número 18 de Barcelona acordara en octubre pasado no admitir a trámite una querella contra el concejal Eloi Badia que presentaron las familias.

El juez consideró entonces que no existían indicios de delito que permitieran abrir una investigación por negligencia y descartó que el hundimiento fuese provocado por el estado de abandono del cementerio.

La querella se dirigía también contra Jordi Valamañana, gerente de Cementerios de Barcelona, y contra la antropóloga que dirigió las tareas de exhumación e identificación de los restos mortales.

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