Actualizado: 15/11/2018
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Dos visitas con broche musical por el cementerio de San Isidro durante el ciclo ‘9 Días AdEternum’

Dos visitas con broche musical por el cementerio de San Isidro durante el ciclo ‘9 Días AdEternum’

El cementerio de San Isidro ofrece dos visitas especiales con broche musical durante el ciclo ‘9 Días AdEternum’, que organiza con motivo del Día de los Difuntos, dedicadas a las historias de La Argentinita o el primer Marqués de Mudela.

Este cementerio lleva desde 2011 haciendo recorridos sobre arte funerario y actualmente cuenta con cuatro itinerarios: ‘Ruta Sur o de la Fornarina’, ‘Ruta Norte o del Titanic’, ‘Ruta Este o de la Fundadora del Hospital Niño Jesús’ y ‘Ruta Oeste o de Leonardo Torres Quevedo, el genio español’.

Más de 3.000 personas han visitado el camposanto en los últimos tres años, desde grupos de mayores hasta niños, pasando por familias completas, jóvenes y aficionados a la historia.

En todas las rutas se tiene acceso al interior de panteones cuyas familias acceden a mostrarlos para sacar a la luz las “joyas escultóricas” que se guardan en su interior.

Según los organizadores de las visitas, en estas “el rigor histórico se da la mano con algunas anécdotas y hechos curiosos del Madrid del siglo XIX”, recordando a “personajes que fueron importantes en su momento y que actualmente son mayoritariamente desconocidos”.

RUTAS ESPECIALES
Durante los ‘9 Días AdEternum’ no es necesario apuntarse para participar en las rutas. Otros itinerarios especiales son los que se organizan con motivo de ‘San Valentín’ o por el Día de la Mujer, dedicado a las ‘Mujeres del Siglo XIX’.

En 2011, para celebrar el bicentenario del cementerio, se organizó la primera Ruta de las Velas, una ruta especial que se proyecta para el mes de junio y que invita a los participantes a disfrutar del entorno decimonónico del cementerio de San Isidro iluminados con más de 4.500 velas. Este paseo está amenizado por actores y músicos, encargados de “una teatralización rigurosa para dotar al entorno del sentido que realmente tenía en el siglo XIX, ser un lugar de reflexión, paseo, cariño y respeto”.

Además, este año se han puesto en marcha las visitas escolares para enseñar a los niños el entorno de San Isidro, a través de la fuente, la Ermita del Santo y el propio cementerio. Hasta el momento, ya lo han visitado tres grupos de primaria del Colegio Mater Immaculata.

Aparte de su valor escultórico y arquitectónico, el cementerio cuenta con uno de los cipresales más importantes de Europa, con más de 200 años de antigüedad.

La Real y Pontificia Archicofradía de San Pedro, San Andrés y San Isidro fue la que constituyó el cementerio, en el año 1811, tras la prohibición por parte de Carlos III en 1787 de enterrar a los difuntos en el interior de las iglesias por razones sanitarias y de salubridad.

A lo largo de estos más de 200 años, el cementerio ha ido ampliándose utilizando los terrenos de la Archicofradía, hasta acoger a más de 53.000 difuntos, con la peculiaridad de que se trata de unidades de enterramiento a perpetuidad.

El conjunto tiene unos 120.000 metros cuadrados distribuidos en nueve patios. El de mayor valor artístico es el de la Purísima Concepción, que data de 1852, un jardín romántico donde hay obras de importantes arquitectos del siglo XIX, como Arturo Mélida Alinari, Antonio Palacios o Enrique Repullés, entre otros.

Aunque la disciplina más destacada del cementerio es la arquitectura, también cuenta con valor escultóric, con obras de Mariano Benlliure, Agustín Querol o Giulio Monteverde.

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