Actualizado: 13/12/2017
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La Iglesia de La Magdalena de Zaragoza cambia los ataúdes a más de cien cuerpos allí enterrados

La Iglesia de La Magdalena de Zaragoza cambia los ataúdes a más de cien cuerpos allí enterrados

Siglos después de haber recibido sepultura en la Iglesia de La Magdalena de Zaragoza, se está acometiendo un cambio de ataúdes para más de cien esqueletos de cuerpos enterrados en este templo y que estrenan ahora féretro, debido a los trabajos de restauración que se han llevado a cabo durante estos años, que han sacado a la luz estos restos óseos.

Como era tradicional durante siglos en las iglesias españolas, el templo zaragozano de La Magdalena acogió cientos de enterramientos de parroquianos. Así fue desde la primera mitad del siglo XIV hasta el primer tercio del siglo XIX, cuando en España se obligó a que dejaran de hacerse enterramientos en las iglesias de los cascos urbanos y las inhumaciones pasaran a realizarse en cementerios habilitados a las afueras.

Los trabajos de restauración realizados durante años en esta iglesia -arrancaron en 2002- y las prospecciones arqueológicas que las han acompañado han sacado a la luz más de cien esqueletos de esos parroquianos que fueron enterrados allí hasta el primer tercio del siglo XIX.

Las inhumaciones en tan grandes cantidades han supuesto, a la postre, un problema añadido para las estructuras del edificio. Los procesos de descomposición de los cuerpos y las maderas «han contaminado mucho el subsuelo y han contribuido a producir daños en el edificio», caso de los generados en los muros por las humedades, según ha explicado el arquitecto y codirector de las obras de restauración de la Iglesia de La Magdalena, Fernando Aguerri.

De ahí que uno de los trabajos ligados a la rehabilitación del templo hayan consistido, entre otras cosas, en eliminar los revestimientos de madera que entorpecían la transpiración de los muros, vaciar las tierras con los restos de enterramientos, renovar el subsuelo y colocar nuevos pavimentos y sistemas antihumedad.

La retirada de tierras se ha llevado a cabo con un exhaustivo protocolo para, en todo momento, respetar la correcta y rigurosa conservación de los restos óseos, de los enterramientos humanos que había en el subsuelo de la iglesia. Ahora, han que devolverlos de nuevo al lugar en el que fueron inhumados siglos atrás. «Si ellos quisieron enterrarse aquí, parece lógico que sigan aquí», ha explicado Aguerri.

Los esqueletos estrenan féretros
Son discretos, austeros y tremendamente funcionales: unas cajas estancas de plástico, que dejan su interior perfectamente a salvo de humedades. En esas cajas están ya guardados los restos óseos de los más de cien enterramientos que han aflorado, y en esas cajas volverán a ser inhumados en la misma iglesia en la que se les encomendó el descanso eterno hace siglos.

Este proceso forma parte de la fase de remate final en la que se encuentra inmersa la restauración de la Iglesia de La Magdalena. Tras 15 años cerrada por obras, este emblemática iglesia zaragozana volverá a abrir sus puertas a finales de este año o principios del próximo.

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