Actualizado: 17/11/2018
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El cementerio de Santa Mariña lo mantienen limpio los propietarios de las sepulturas

El cementerio de Santa Mariña lo mantienen limpio los propietarios de las sepulturas

Vía: La Voz de Galicia

El gobierno de Cambados (provincia de Pontevedra) y los vecinos que quisieron expresar su opinión en asamblea coinciden en que sería bueno que el cementerio de Santa Mariña pasara a ser municipal. La última palabra es del propietario, la Iglesia, y todo apunta a que la negociación será larga. Entre tanto no se clarifica quién va a ser competente en la gestión del camposanto, su mantenimiento seguirá siendo cosa de todos.

Hasta la fecha, el Concello venía asumiendo las tareas de limpieza y reparaciones coincidiendo por la festividad de Difuntos en noviembre -más allá de actuaciones puntuales- así como del servicio de alumbrado. El resto del año, son los dueños de las sepulturas quienes se encargan de mantener decentes sus respectivas parcelas, lo cual evita que se acumule maleza y basura.

El cementerio está bastante limpio. A la entrada hay varios contenedores para verter los restos de ramos de flores y demás residuos. Lo que sí se ven al lado de las sepulturas son botellas de plástico que los usuarios dejan a mano para poder regar las flores. A quienes no conocen esta costumbre, le sorprende ver recipientes de agua y de detergente en medio de tan noble conjunto. De hecho, se dio el caso de una turista extranjera que se pasó un buen rato recogiendo los cacharros y más de una vecina -pues suelen ser ellas las que se encargan de cuidar el cementerio- se encontró después con que no tenía la botella a mano para dar de beber a sus rosas.

Además del factor humano, la madre naturaleza también deja su huella en el cementerio más monumental de la comarca. Las hierbas siguen asomando por las ruinas, lo cual, más allá del efecto estético, acaba deteriorando la estructura.

Hace menos de dos años que se limpiaron las plantas y hasta un pequeño pino que crecía en uno de los arcos, pero las condiciones a que están expuestas las piedras, humedad y sol, provoca que acaben saliendo de nuevo. Otra cosa es el manto verde que cubre el suelo que, tanto dentro de las ruinas como en la parte nueva, crece a sus anchas.

La zona ampliada del cementerio es la que dispone de más servicios: media docena de fuentes y accesos para personas con problemas de movilidad. El Concello intentó en su día eliminar las barreras arquitectónicas en la parte antigua, construyendo una rampa en la entrada de la avenida de A Pastora, pero Patrimonio no lo autorizó.

Media docena de fuentes. Al surtidor de la entrada se suma otra media docena en la parte nueva, lo que garantiza a los usuarios el suministro. Funcionan todas las fuentes menos una.
Un sistema de riego peculiar. No están allí en calidad de residuo. Las botellas de plástico se acumulan en algunos puntos para ser usadas como recipiente para coger agua en las fuentes.
Una foto poco consistente. Un techo a cielo abierto tiene estos inconvenientes. La fuerza de los temporales de este invierno acabó descolgando la foto del Cristo situada en el altar.
Un mal recurrente. Las ruinas ya fueron objeto de varias limpiezas pero las malas hierbas siguen reproduciéndose sobre sus paredes. La zona más castigada actualmente es la de la torre.
A la venta en la zona nueva. Son los menos pero aún quedan nichos disponibles. Sobre una veintena de panteones cuelga el cartel de «se vende». En la parte antigua no hay sitio ni para andar.
El alumbrado tiene un coste estético. El Concello tiene previsto iniciar después del verano la retirada de cableado aéreo de la plaza de Fefiñáns. Santa Mariña tendrá que esperar.

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