Actualizado: 10/12/2018
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Julio Jiménez: “Las incapacidades de mayores nos están desbordando a los forenses”

Julio Jiménez: “Las incapacidades de mayores nos están desbordando a los forenses”

Vía: Autora: Monchi Sánchez / La región

El máximo responsable de la subdelegación orensana del Instituto de Medicina Legal (Imelga), Julio Jiménez Féliz, es un auténtico hombre de pueblo: carácter afable, hospitalario con el extraño que invade su hábitat y siempre con un ojo mirando al rural. En su discurso de forense, disecciona la realidad con precisión para ahondar en los problemas psicosociales que acarrea la despoblación del las aldeas.

Bajo la lupa, ve un preocupante número de personas incapacitadas; accidentes de tráfico graves protagonizados por mayores abocados a conducir para no quedarse aislados o incluso unos pocos que ponen fin a su vida de forma trágica cuando el entramado social se debilita .

¿Los forenses de Orense siguen caminando por tierra de nadie ante la falta de recursos? Mejoramos funcionalmente con la creación de Imelga pero en temas de recursos estamos con los mismos desde hace seis años. Estamos mejorando en temas informáticos, en sistemas de fotografía, pero, en cuestiones relativas a la investigación, seguimos como siempre.

¿Pese a que el trabajo se ha duplicado?
 Sí, sobre todo en el tema de incapacidades, que nos están desbordando.

¿Falta sensibilidad de la administración hacia el colectivo? Cada vez hay más sensibilidad al trabajo del forense. Pero con el tema de la crisis no se pueden ampliar plazas. Sería necesario más personal para que el Imelga funcione de forma autónoma con respecto a los juzgados o especializarnos en determinadas tareas.

¿La calidad del trabajo forense se resiente por la demora de informes que en temas de custodias han tardado hasta casi un año?

En Orense, hemos sido felicitados porque pusimos al día el trabajo. En este momento, no hay pendientes asuntos de familia de 2013 ni en temas psicosociales. La creación de una plaza de psicólogo hace tres años se nota. El retraso es de unos dos o tres meses desde que entra un asunto en el Imelga hasta que se cita aunque después hay que elaborar el informe. En unos cuatro o cinco meses de media, damos salida a lo que nos entra.

Pero en la práctica son cinco meses en los que un progenitor no puede ver a su hijo… Pero tenemos también otros trabajos urgentes como las causas con presos, que se priorizan.

Antes mencionaba el tema de las incapacidades. ¿Ahora ya no es que la población peine canas sino que también ha perdido la cabeza? Son dos temas que van aparejados. La esperanza de vida es mayor y la población rural es menor. Antes también había incapaces, pero estaban en sus casas con hijos o nietos que los cuidaban en el pueblo. La tendencia natural es que la gente ingresa en residencias -los mayores no se adaptan a un piso en la ciudad- y, si la persona no está capacitada para decidir por sí misma por un deterioro cognitivo propio de la edad, hay que promover un internamiento involuntario y después, una incapacitación. En Orense, estamos los mismos siete forenses como en 1986 y las incapacidades, por poner un ejemplo, se duplicaron sólo en los dos últimos años. Sólo el año pasado, vimos 980.

¿Los accidentes de tráfico mortales también tienen en la gente mayor una población diana? Los mayores conducen hasta una edad muy avanzada porque no tienen al hijo o al nieto que les suba la compra. Ahora están solos y tienen que coger le coche porque no les queda otro remedio. No hay autobuses a las aldeas, no disponen de un servicio de transporte regular, por lo que si les quitamos el coche … Por eso, los accidentes mortales son cada vez más frecuentes en la gente mayor. Incluso hay quienes se mueren conduciendo por enfermedad. Aunque, si les limitamos el acceso al coche, tal como se plantea en algunos foros, les creamos un problema muy serio. Ya no tienen la tienda, el lechero, el pescadero… y necesitan desplazarse. Aunque, claro está, la capacidad visual y los reflejos se resienten muchísimo con la edad.

¿Cómo valora el que las muertes por suicidio ya dupliquen a los fallecidos por accidentes de tráfico? Tiene una lectura: los suicidios se mantienen constantes pero sí bajaron muchos los accidentes de tráfico que, a nivel nacional, pasaron de 8.000 a 1.000 en10 años. En los accidentes de tráfico sabemos el porqué: el miedo a las sanciones, coches y carreteras mejores, la concienciación de la gente… En suicidios, se está trabajando -se nos piden datos desde los hospitales- pero es un problema más escondido y es más difícil de manejar.

El Gobierno se vuelca con campañas de prevención, pero ¿por qué no en los suicidios? No trabajo en Sanidad sino en el Imelga, pero ya se empezó a hacer. Hay factores que influyen y no siempre son problemas puramente psiquiátricos, pero sí habría que saber detectar antes los síntomas que llevan a una persona a tomar una decisión que no tiene vuelta atrás cuando se consuma. Hay casos que son muy complicados de tratar. Desde el Sergas hay que trabajar el tema.

La tasa en Orense es muy elevada. ¿Somos más pesimistas? Estamos en una tasa del 12 muertes por 100.000 habitantes al año (41 casos en 2012) mientras que la tasa media en España es de 7/100.000 y en Galicia el 11,6. Pero no creo que haya una causa concreta a la que achacar esta incidencia. Habría que incidir en esas personas mayores que ven los problemas insuperables cuando realmente no es así. Los médicos de Primaria podrían estar más pendientes. Piensas por auténticas chorradas que tienen una enfermedad grave y toman esa decisión. Ser mayor no es una limitación y ahí habría que ahondar.

¿Los profanos tenemos una idea deformada de su trabajo? ¿Series como CSI ofrecen una imagen distorsionada? Creo que sí. Es parte del trabajo pero no es tan bonito como en CSI. A veces, es rutinario, no así, claro está, para el que espera por nuestros resultados y sufre un problema. Homicidios que te saquen un poco de la rutinas, uno o dos al año.

¿Hay que ser de otra pasta para trabajar con muertos?
 A mí, más que la muerte, me afectan más otras cosas. El 70% de nuestro trabajo se centra en los vivos. He visto casos como una familia con los padres afectados de alzhéimer, el hijo con parálisis cerebral y el único miembro cuidador, con una enfermedad crónica degenerativa. Esas realidades te marcan. También los problemas de abusos a niños…

Madre mía, sólo ven cosas feas… Siempre. Suelo decir que tenemos una profesión en la todo el mundo nos pagaría para que no trabajásemos. Pero cuando te enfrentas a un cadáver tiene una aliciente: la investigación de las causas de la muerte.

¿Está demasiado judicializada la muerte? 
Sí, sobre todo si no hay sospecha de muerte violenta. A veces, como me dijo una vez un señor, “hasta para morir hay que tener suerte”. Su mujer llevaba encamada con alzhéimer 10 años, pesaba 20 kilos y el médico que fue allí no certificó la muerte porque no conocía el caso.

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