Actualizado: 12/11/2018
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Se cumplen 5 años de la ocupación de la casa del cementerio de la Almudena de Madrid

Se cumplen 5 años de la ocupación de la casa del cementerio de la Almudena de Madrid

La casa okupa del cementerio de La Almudena cumple estos días cinco años a pesar de que la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid (EMSV), titular del edificio, denunció ante la Justicia en su momento esta situación.

Así, los actuales moradores han programado para hoy sábado la proyección de un documental, una charla explicativa sobre el funcionamiento del centro, una cena vegana, una actuación de magia y luego concierto de flamenco y jazz.

El primer fin de semana de octubre de 2008 un grupo de personas del distrito de La Elipa ‘okuparon’ un antiguo edificio de viviendas de trabajadores del cementerio de La Almudena, tras una semana en la que la Policía desalojó un edificio en Embajadores e intentó otro en la calle Atocha.

El inmueble okupado de cuatro plantas se encuentra en el número 90 de la avenida Daroca, se había reformado recientemente y se encontraba en buenas condiciones. Tiene cuatro plantas y salas muy grandes.

El primer piso se ha convertido un espacio para la cultura y la organización de talleres de todo tipo dirigidos a niños con problemas en el colegio y a inmigrantes, entre otros colectivos. El segundo, se dedica a las actividades artísticas, como la música o los graffitis y la tercera planta albergará un centro para reuniones.

El colectivo que se ha instalado desde entonces las instalaciones, denominado primero ‘El Dragón’ y luego ‘La Dragona’, realiza actividades infantiles, encuentros de música, talleres, proyección de películas, charlas y también fiestas ilegales, como las celebradas este fin de semana para celebrar Halloween, aprovechando que el edificio se encuentra en el camposanto más grande y visitado de la región.

El inmueble ‘okupado’ albergó durante la pasada centuria la residencia del sacerdote y de su encargado, así como centenares de archivos y oficinas. El edificio fue reformado entre 1989 y 1990 para rehabilitar los pórticos, quitar todas las pilastras y consolidar el inmueble exterior e interiormente, dejándolo hasta ahora diáfano con el objetivo de convertirlo en un archivo histórico y en un museo de carruajes fúnebres.

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