En Valencia, los cementerios han dejado de ser solo lugares de descanso eterno para convertirse en pioneros de la energía renovable. Con la finalización del proyecto «Requiem in Power» (RIP), se han instalado placas solares en cinco cementerios de la ciudad, incluyendo los grandes camposantos General y del Cabanyal, así como los de Campanar, Grau y Benimàmet. Este innovador proyecto no solo busca el autoabastecimiento energético, sino también proporcionar electricidad a hogares necesitados de la ciudad.
La instalación más reciente, completada en los cementerios General y del Cabanyal, suma una impresionante capacidad de 2.495,96 kWp, con 5.426 paneles solares distribuidos en aproximadamente 12.000 metros cuadrados. En el cementerio del Cabanyal-Cañamelar, 1.344 paneles solares ahora generan energía en una superficie de más de 3.000 metros cuadrados. Estos esfuerzos se enmarcan en la Capitalidad Verde Europea 2024 y los objetivos del Acuerdo Climático del Ayuntamiento de Valencia para 2030.
Aunque los cementerios más pequeños ya están operativos, la energía que producen se utiliza actualmente para abastecer las propias instalaciones y un reducido número de hogares seleccionados por los servicios sociales. Sin embargo, los camposantos General y del Cabanyal esperan la autorización de la Conselleria para volcar esta energía a la red, lo que permitiría abastecer también a otros edificios municipales y a unas ochocientas familias necesitadas.
El proyecto RIP no solo busca reducir el gasto energético de las instalaciones públicas, sino también facilitar el acceso a la energía a familias vulnerables, utilizando superficies municipales existentes. Se estima que se ahorrarán más de mil toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año, contribuyendo así a un futuro más sostenible y equitativo.
La Fundación València Clima i Energia, a través del proyecto europeo PowerUP, acompaña a las familias beneficiarias en este proceso, asegurándose de que la energía solar llegue a quienes más la necesitan. El planteamiento del programa destina el 75% de la energía producida al consumo de edificios municipales y el 25% restante a los hogares en situación de vulnerabilidad.
Este enfoque refleja una visión moderna y responsable de los espacios urbanos, donde cementerios se transforman en activos valiosos que, además de cumplir su función tradicional, contribuyen al bienestar de la comunidad. Así, València lidera un cambio paradigmático, demostrando que incluso los lugares de reposo pueden tener un papel activo en la transformación hacia una sociedad más justa y sostenible.



