En el corazón de Galicia, las tradiciones que parecían relegadas al olvido están regresando con fuerza, y una de ellas es el pan de ánimas. Este antiguo alimento, vinculado a la festividad de Todos los Santos y al Día de Difuntos, vuelve a ocupar un lugar especial en las celebraciones de Samaín en Pontevedra. Durante siglos, esta costumbre consistía en dejar pan sobre la mesa para que las almas de los difuntos pudieran alimentarse durante su regreso al mundo de los vivos. Ahora, en la Noite dos Calacús, esta tradición recobra vida.
Entre el 26 de octubre y el 1 de noviembre, diez panaderías de Pontevedra se han unido para elaborar sus propias versiones del pan de ánimas. Este esfuerzo no solo busca revivir una tradición gastronómica que casi desaparece, sino también conectar a la comunidad con sus raíces culturales. No hay una única receta para el pan de ánimas; cada panadería aporta su toque personal, lo que enriquece la experiencia y fomenta la diversidad.
La historia del pan de ánimas se remonta al siglo XVI, cuando en diferentes regiones de España se ofrecían panes y tortas en las iglesias para ser bendecidos y luego repartidos. En Galicia, esta tradición adoptó la forma de bollos de pan que se compartían en los atrios de las iglesias, combinando la creencia religiosa con la solidaridad comunitaria.
En el contexto de la Noite dos Calacús, el pan de ánimas se une a otras costumbres gallegas como los collares de zonchos y la procesión de las ánimas. Cada castaña de un collar de zonchos, según la tradición, libera un alma del purgatorio. Esta noche mágica se complementa con velas, calabazas talladas y figuras fantasmales que llenan las calles de Pontevedra.
El acto central de la celebración tendrá lugar el 31 de octubre, cuando la Procesión das Ánimas recorra el centro histórico de la ciudad. La iluminación pública se reducirá y la música cesará, creando una atmósfera única que conecta a los presentes con sus antepasados.
Dani Pampín, de Amásame Bakery Lab, recuerda cómo esta iniciativa comenzó casi como una broma en 2024, y ahora se ha convertido en un evento anual que involucra a toda la comunidad. Al participar en esta tradición, las panaderías de Pontevedra no solo preservan una parte importante de su historia local, sino que también demuestran que algunas costumbres pueden volver a través de algo tan cotidiano como un trozo de pan.
Con estas actividades, Pontevedra no solo celebra el Samaín, sino que reivindica el valor de mantener vivas las tradiciones que forman parte de su patrimonio cultural. Así, el pan de ánimas se convierte en un símbolo de la conexión entre el pasado y el presente, uniendo a las generaciones a través de la memoria y la gastronomía.



