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Un proyecto en Córdoba, Argentina, abre la puerta a sepulturas compartidas entre personas y animales de compañía

Un proyecto en Córdoba, Argentina, abre la puerta a sepulturas compartidas entre personas y animales de compañía

Para muchas personas, una mascota no es simplemente un animal. Forma parte de la familia, acompaña durante años y termina ocupando un lugar difícil de sustituir cuando muere. Partiendo de esa realidad, la provincia de Córdoba, en Argentina, estudia ahora una posibilidad poco habitual: permitir que una persona pueda ser enterrada junto a los restos de su animal de compañía.

La propuesta ha sido presentada por el legislador Oscar Agost Carreño y pretende crear el marco legal necesario para que cementerios públicos y privados puedan ofrecer sepulturas compartidas entre personas y mascotas.

La medida, sin embargo, no obligaría a ningún municipio ni cementerio a prestar este servicio. Cada localidad, comuna o establecimiento podría decidir libremente si lo incorpora. En caso de hacerlo, tendría que cumplir una serie de condiciones sanitarias y ambientales que serían definidas posteriormente por la Provincia.

El proyecto contempla principalmente animales de compañía como perros y gatos, además de otras especies que puedan incluirse dentro de esta categoría. Quedarían fuera los animales de gran tamaño y aquellos que no sean considerados mascotas.

También habría controles antes de autorizar cualquier inhumación. La muerte del animal tendría que acreditarse mediante un certificado expedido por un veterinario. Este documento serviría además para descartar enfermedades u otras circunstancias que pudieran suponer algún riesgo sanitario.

No todos los cementerios tendrían necesariamente las mismas condiciones. La futura reglamentación podría establecer requisitos diferentes dependiendo de cuestiones como el espacio disponible, la proximidad de las aguas subterráneas o las características ambientales de cada recinto.

La idea cuenta ya con precedentes internacionales. El proyecto cita experiencias desarrolladas en países como Italia, Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Brasil y Uruguay. Las fórmulas empleadas varían: algunos lugares admiten restos de animales dentro de ataúdes cerrados o recipientes sanitarios, mientras que otros permiten únicamente depositar sus cenizas.

La propuesta tampoco establece cuánto podría costar este servicio. Su intención es únicamente hacerlo legalmente posible, dejando después a cada cementerio la decisión sobre su funcionamiento y sus tarifas.

Agost Carreño encuadra además la iniciativa dentro de una política más amplia relacionada con el bienestar animal. El legislador ha promovido también medidas sobre maltrato, criaderos, exhibición de animales en escaparates y acceso de mascotas a determinados espacios públicos.

Si finalmente prospera, Córdoba, Argentina, no obligará a nadie a cambiar su forma de despedirse. Simplemente añadirá una posibilidad que, para quienes han compartido buena parte de su vida con un animal, puede tener un significado muy concreto: que esa compañía no termine necesariamente en el cementerio.

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