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Rabinos de Toronto enfrentan dilema sobre entierros de pacientes con asistencia médica para morir

Rabinos de Toronto enfrentan dilema sobre entierros de pacientes con asistencia médica para morir

En Toronto, la controversia ha surgido entre dos de las principales agrupaciones rabínicas de la ciudad debido a sus posturas divergentes frente a los rituales funerarios de pacientes que optaron por la Asistencia Médica para Morir (MAID). Esta práctica, que ha ganado aceptación en Canadá, plantea dilemas éticos y religiosos significativos para las comunidades judías.

El Consejo Rabínico Ortodoxo de Toronto, conocido como el Vaad HaRabbanim, emitió una declaración en la que prohíbe a sus miembros oficiar funerales para pacientes de MAID y negarles parcelas de entierro en las secciones de sus sinagogas. Esta postura se fundamenta en las leyes bíblicas y talmúdicas que prohíben el suicidio deliberado, y considera que la elección de MAID representa una violación flagrante de estas normas.

Por otro lado, el Consejo de Rabinos de Toronto, más pluralista, ha expresado su desacuerdo con la posición del Vaad. Aunque se oponen a MAID en principio, se comprometen a continuar atendiendo a los pacientes terminales y a sus familias, lo que incluye oficiar funerales y entierros, incluso en casos de MAID.

La división ha llevado a uno de los principales proveedores de servicios funerarios judíos de Toronto, Steeles Memorial Chapel, a buscar claridad sobre las implicaciones prácticas de la política del Vaad. Mientras tanto, la comunidad judía se encuentra en medio de un debate sobre los límites de la tradición y la compasión en el contexto de decisiones al final de la vida.

El tema de MAID ha provocado un aumento en el número de muertes asistidas en Canadá desde su legalización en 2016. En 2024, aproximadamente el 5.1% de todas las muertes en el país fueron a través de MAID, con Ontario y Quebec liderando en cifras.

En Montreal y Winnipeg, algunos rabinos ortodoxos han expresado su rechazo a la política de exclusión de Toronto, abogando por un enfoque más compasivo y personalizado. En sus comunidades, los funerales y entierros para aquellos que optaron por MAID se llevan a cabo de manera normal, sin estigmatización.

El debate en Toronto refleja un momento crítico en la historia judía, donde la comunidad debe equilibrar los valores tradicionales con las realidades contemporáneas. La cuestión de cómo abordar los entierros de MAID sigue siendo una discusión abierta, con implicaciones significativas para el futuro de los rituales judíos en Canadá.

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