En el corazón de Ibiza, la falta de vivienda ha llevado a situaciones insospechadas. El cementerio de Sant Jordi, en el municipio de Sant Josep, se ha convertido en un refugio improvisado para algunas personas sin hogar. En las últimas semanas, estas personas han encontrado en el camposanto un lugar donde pernoctar, guardar sus pertenencias e incluso recargar sus teléfonos móviles, transformando el espacio en un hogar temporal.
El alcalde, Vicent Roig, ha señalado que esta problemática ha sido detectada recientemente tanto en el cementerio como en las inmediaciones de la iglesia de Sant Jordi. La presencia de personas sin hogar en un lugar destinado al descanso eterno ha generado inquietud entre los vecinos, aunque no se han reportado incidentes delictivos.
Para abordar la situación, el Ayuntamiento ha recurrido a los Servicios Sociales, y se espera que pronto se ofrezca una solución a quienes hoy encuentran cobijo en el cementerio. Concretamente, una persona será incorporada al recurso de Cap Blanc, parte de las medidas municipales para personas vulnerables. El alcalde ha subrayado que las intervenciones se realizan en cuanto se detectan los problemas, actuando con rapidez y decisión.
Además, se está planificando la contratación de un servicio de vigilancia para los cementerios municipales. La idea es cerrar las instalaciones durante la noche, desde las 21:00 hasta las 9:00 horas, para evitar situaciones no deseadas. Aunque Roig reconoce que la ideal sería mantener los cementerios abiertos las 24 horas para permitir el acceso a los familiares, las circunstancias actuales requieren medidas de control más estrictas.
Un residente de la zona ha expresado su preocupación por la imagen que se proyecta, aunque no ha observado comportamientos que puedan considerarse dañinos. En este contexto, el Ayuntamiento busca equilibrar las necesidades de seguridad y respeto por los que ya no están, con el apoyo a quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad extrema.
La historia de Sant Josep es un reflejo de una problemática más amplia. La crisis de vivienda en Ibiza sigue empujando a personas a soluciones extremas. Sin embargo, con medidas de intervención social y seguridad, el municipio trabaja para encontrar un balance que proteja a todos sus habitantes, tanto a los vivos como a los que descansan en paz.



