El Tribunal de Instancia de Madrid número 32 ha decidido desestimar el recurso presentado por la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) contra la licencia de obra para el crematorio en el tanatorio de la M-40. Este fallo judicial representa un paso significativo en un largo proceso administrativo que ha enfrentado a la comunidad local con las autoridades municipales y la empresa Parcesa.
Desde que la Comunidad de Madrid otorgó la autorización ambiental en julio de 2024, el proyecto del crematorio ha sido objeto de intensos debates y acciones legales. La resolución del tribunal, emitida el pasado 19 de marzo, determina que la obra cumple con todos los requisitos técnicos y no requiere una evaluación ambiental municipal obligatoria, conforme a la normativa vigente.
Las asociaciones vecinales, especialmente en los distritos cercanos de Usera y Villaverde, han expresado su preocupación por la proximidad del crematorio a áreas residenciales y educativas, temiendo posibles efectos negativos sobre la calidad del aire y la salud pública. A pesar de la sentencia, que se centra en la legalidad del procedimiento administrativo, los vecinos mantienen dudas sobre las emisiones del horno.
El proyecto del crematorio ha tenido un recorrido administrativo de más de dos décadas. Iniciado en 2002, enfrentó inicialmente problemas relacionados con normativas medioambientales y de distancia mínima, lo que llevó a una serie de desafíos legales que culminaron en una resolución del Tribunal Supremo en 2011. Tras varios intentos, la autorización finalmente fue concedida, aunque las asociaciones vecinales continúan su oposición.
En paralelo, Más Madrid ha presentado un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, cuestionando las garantías ambientales y sanitarias de la autorización concedida por la Comunidad de Madrid. Este recurso insiste en una revisión más exhaustiva de las emisiones potenciales del crematorio, incluyendo dioxinas y metales pesados.
Aunque la sentencia judicial es un respaldo para la licencia de obra, el conflicto no ha terminado. Las asociaciones vecinales planean seguir explorando opciones legales y administrativas, buscando introducir informes técnicos independientes que puedan influir en la autorización final del funcionamiento del horno.
Con el crematorio ya instalado, el siguiente paso será completar los trámites administrativos necesarios para su operación. Las asociaciones han anunciado que, de comenzar su actividad, exigirán controles estrictos sobre las emisiones.
Este caso refleja la complejidad de equilibrar el desarrollo urbano con las preocupaciones medioambientales y de salud pública, un desafío que sigue generando tensiones en la comunidad local y que probablemente continuará en el futuro próximo.



