Un descubrimiento innovador desde la Universidad de Granada ha abierto una nueva ventana en el estudio de cremaciones antiguas y forenses. Los investigadores han desarrollado un método para reconstruir la posición original de un cadáver durante una cremación, utilizando patrones de quemado en los huesos. Este avance no solo permite explorar rituales funerarios antiguos, sino que también mejora la interpretación de casos forenses contemporáneos.
La investigación, publicada en la revista ‘Plos One’, se basó en experimentos con piras funerarias, utilizando cabezas de cerdo debido a su similitud anatómica con los humanos. Se realizaron dos tipos de estructuras: una pira cuadrangular y otra circular. En una, la cabeza se colocó sobre la madera, y en la otra, debajo de la pira, sobre el suelo.
El análisis post-combustión reveló patrones de quemado diferentes dependiendo de la posición del cadáver. La cabeza situada sobre la pira mostró una asimetría clara: el lado en contacto directo con el fuego quedó completamente calcinado, mientras que el lado opuesto conservó restos de tejido carbonizado. Por otro lado, la cabeza bajo la pira presentó el patrón opuesto, con el lado en contacto con el suelo menos calcinado.
Además, los análisis químicos señalaron que los restos cremados en fresco se comportan de manera diferente a los esqueletizados. El cráneo completamente esqueletizado, por ejemplo, apenas se fragmentó y mostró patrones de coloración distintos. Estos hallazgos permiten distinguir entre cremaciones recientes y la quema de restos ya esqueletizados.
Este método pionero no solo mejora nuestra comprensión de prácticas funerarias antiguas, sino que también tiene implicaciones significativas en el campo forense, abriendo nuevas posibilidades para interpretar escenas de crímenes y contextos arqueológicos.



