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El cementerio de Santa Icía: un lugar de descanso en crisis

El cementerio de Santa Icía: un lugar de descanso en crisis

En la parroquia de Santa Icía de Transancos, el cementerio ha dejado de ser un lugar de paz y recogimiento para convertirse en el centro de una crisis que ha dejado a los feligreses sumidos en la frustración. La maleza ha invadido los terrenos, y las lápidas rotas y nichos abiertos ofrecen una imagen desoladora. Para muchos, el estado ruinoso del camposanto es un insulto, especialmente cuando se han pagado cuotas para su mantenimiento.

Las quejas no terminan ahí. Una familia, al acudir a enterrar a un ser querido, descubrió con horror que pocas horas después del entierro habían robado flores de la tumba. Las puertas del cementerio están abiertas todo el día, facilitando el acceso a cualquiera que desee entrar, y la falta de vigilancia solo agrava el problema. Además, el comportamiento del párroco Cándido Otero López ha sido motivo de indignación, ya que se negó a oficiar la misa y no mostró el más mínimo gesto de condolencia hacia la familia.

Mientras tanto, el papel del enterrador también ha sido cuestionado. En varias ocasiones, su ausencia ha obligado a las familias a cerrar ellas mismas los sepulcros, y la falta de mantenimiento ha llevado a algunos a recurrir a sus propias herramientas para despejar los accesos a las tumbas.

La situación ha llegado a tal punto que se ha propuesto la creación de una comisión del cementerio para abordar los problemas de cuotas impagadas, que afectan a la mitad de los propietarios. Sin embargo, las tensiones aumentaron cuando se descubrió que parte de los fondos del cementerio se habían desviado para pagar servicios en otros camposantos, provocando un clamor por el reembolso de esas partidas.

Sergio Díaz, responsable de cementerios de la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, ha pedido paciencia a los feligreses mientras se realizan los cambios necesarios para mejorar el mantenimiento del lugar. La contratación de una nueva empresa de mantenimiento es un primer paso, pero los feligreses, escépticos, han acordado reunirse de nuevo para decidir los próximos pasos a seguir.

En este escenario de descontento y desilusión, el cementerio de Santa Icía se encuentra en un momento crítico. Para muchos, recuperar su dignidad y tranquilidad es un objetivo urgente, y esperan que las acciones emprendidas conduzcan a una solución satisfactoria en el menor tiempo posible.

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