En una sorprendente revelación del pasado, las obras en la avenida de Huelva, en el corazón de Badajoz, han sacado a la luz un conjunto de tumbas islámicas que datan de entre los siglos XI y XIII. Este hallazgo, que se produjo cuando los trabajadores se toparon con restos óseos humanos, confirma la existencia de una maqbara o cementerio musulmán en lo que entonces eran las afueras de la ciudad.
El equipo de arqueólogos, liderado por Francisco Manuel García, ha documentado hasta ahora seis enterramientos, todos siguiendo el rito islámico: cuerpos inhumados en decúbito lateral, orientados hacia La Meca, y sin ajuar funerario. Sin embargo, lo que ha captado la atención de los expertos son algunos elementos inusuales que acompañan a estos enterramientos.
Entre las tumbas descubiertas, destaca una fosa doble, un fenómeno poco común en este tipo de contextos. Las observaciones iniciales sugieren que uno de los cuerpos podría estar abrazando al otro, una imagen que desafía la rigidez habitual del ritual islámico de la época. Además, se encontró un cráneo con señales de violencia, como cortes en la zona supraorbital y pérdida de parte del hueso parietal, lo que podría indicar una muerte violenta, posiblemente en un conflicto armado.
Badajoz, durante los siglos XI y XIII, era un territorio fronterizo en constante disputa, siendo la capital de una taifa con influencia que se extendía desde Lisboa hasta Toledo. En este contexto, la presencia de posibles «mártires» o combatientes fallecidos en guerra no sería inusual, aunque se requiere un estudio más detallado para confirmar tales teorías.
Este descubrimiento también arroja luz sobre la evolución urbana de Badajoz. Lo que hoy es una transitada avenida comercial era, en tiempos medievales, un área periférica, lo que sugiere una expansión de la ciudad durante la época islámica. Esta perspectiva ayuda a comprender mejor cómo se organizaban y crecían las ciudades en aquel entonces.
La Dirección General de Patrimonio de la Junta de Extremadura está supervisando esta excavación de emergencia, que busca equilibrar la investigación arqueológica con el progreso de la obra urbana. Hasta ahora, los restos no han sido completamente excavados, ya que el procedimiento requiere un registro y análisis preliminar antes de una excavación más exhaustiva.
Este hallazgo se suma a otros descubrimientos previos en Badajoz, como los realizados en el entorno de Menacho, que también sacaron a la luz maqbaras asociadas a contextos específicos. Cada nueva excavación aporta un nuevo matiz a la rica y compleja historia de la ciudad, revelando una realidad social más diversa de lo que se pensaba.
Los arqueólogos continúan su trabajo meticuloso, documentando y analizando los restos encontrados, con la esperanza de completar un cuadro más claro del pasado islámico de Badajoz. Una vez finalizada la excavación, los huesos serán estudiados desde un punto de vista antropológico y finalmente trasladados al Museo Arqueológico Provincial de Badajoz.



