Durante semanas, los fabricantes españoles de ataúdes han intentado absorber en silencio una subida de costes que ya no cabe en sus cuentas. Primero fueron las materias primas. Después, la energía. Más tarde, el transporte. Y ahora, con la tensión geopolítica en Medio Oriente presionando los mercados internacionales, el sector asegura que ha llegado a un punto en el que seguir conteniendo el impacto puede poner en riesgo la actividad de algunas fábricas.
IBERATAUD, la asociación que agrupa a los principales fabricantes de ataúdes de España, ha comunicado que sus asociados aplicarán durante el mes de mayo una primera fase de incrementos coyunturales en sus tarifas. La medida, según la organización, no responde a una decisión comercial ni estratégica, sino a una necesidad inmediata para evitar una posible parálisis operativa y garantizar el suministro a las empresas funerarias.
La asociación explica que el sector ha agotado buena parte de su capacidad financiera para contener las subidas. En sus palabras, si las fábricas no trasladan estos costes de forma inmediata, el cierre de alguna de ellas podría ser inevitable. La advertencia llega después de varias semanas en las que las empresas han tratado de mantener sus precios pese al encarecimiento de productos básicos para la fabricación.
Entre los factores que más están presionando al sector se encuentran la inestabilidad internacional vinculada al conflicto en Irán, con efectos sobre el precio del petróleo; la subida de materias primas derivadas de este, como resinas, disolventes y componentes plásticos; el fuerte incremento del coste de los envases; y el aumento de los gastos logísticos y del transporte, tanto nacional como internacional.
IBERATAUD subraya que las empresas funerarias tampoco tendrían fácil recurrir a otros mercados para aliviar la situación, ya que la crisis de materias primas tiene un alcance global. Por eso, la asociación defiende que esta primera subida es el “mínimo técnico” necesario para equilibrar las cuentas y evitar un escenario más grave: una ruptura de stock que afecte directamente al servicio funerario.
Desde la entidad apelan a la responsabilidad del conjunto del sector y recalcan que el objetivo es proteger la continuidad del suministro. Según IBERATAUD, el riesgo de no disponer de producto sería mucho mayor que una repercusión temporal en el precio de los ataúdes.
La asociación también insiste en que se trata de una situación extraordinaria. En cuanto las condiciones del mercado de materiales y el contexto geopolítico vuelvan a la normalidad, los fabricantes aseguran que realizarán los ajustes correspondientes.
IBERATAUD representa aproximadamente el 80% de la producción nacional de ataúdes y está integrada en FEIM, la Federación Española de Industrias de la Madera. Sus asociados afirman mantener su compromiso con la calidad, la transparencia y el servicio profesional en un momento especialmente delicado para la cadena de suministro.



